Uno de los superobjetivos de Martí era la unidad latinoamericana (#Cuba, #Jose Martí, #Revolución Cubana)

2013-01-18marti01La Habana (PL) Para José Martí uno de los superobjetivos de su labor editorial era convocar -a través de sus textos- a la unidad latinoamericana, aseveró el aguzado investigador Pedro Pablo Rodríguez, Premio de Ciencias Sociales 2009 en Cuba.

“No he hecho un conteo, pero es asombrosa la cantidad de artículos de opinión donde Martí llama a la unidad latinoamericana”, señaló Rodríguez, referido al Martí director de La América en 1884, donde definió, avisó y puso en guardia a la clase letrada hispanoamericana sobre las intenciones de Estados Unidos con la región al sur del río Bravo, en México.

Para el también Premio de Historia 2010, el Apóstol a través de aquella publicación se dirigió a los políticos, militares y la propia burguesía en formación entonces para decirles que el norteño país ofrecía comercio a Hispanoamérica, pero advirtió de lo necesario de comprender que esa relación mercantil debía establecerse bajo los intereses de los latinos.

En La América, acotó el investigador titular del Centro de Estudios Martianos, el escritor analizó el Tratado de Reciprocidad Comercial entre México y Estados Unidos y lo condenó basado en un principio muy contemporáneo de teoría económica: no puede hablarse de reciprocidad entre dos economías absolutamente asimétricas.

Referido a las publicaciones dirigidas por el agudo periodista (Revista Venezolana, La América, La Edad de Oro y Patria), el doctor en Ciencias Históricas afirmó que estaba desarrollando una estrategia como político desde el punto de vista editorial con la misión de hacer consciente al público.

Con relación al periodismo martiano, el director de la Edición Crítica de las obras completas del prócer, afirmó que para él esa profesión y oficio tenía un carácter formador, un fuerte sentido ético, lo cual es apreciable en todos sus textos.

“El estilo aforístico y el uso de la imagen son características esenciales no sólo de su estilo como escritor, sino de su forma de pensar, Martí pensaba por imágenes con aforismos que es la manera de sintetizar su juicio ético”, puntualizó.

Sobre la Revista Venezolana (Caracas, julio 1881), Rodríguez comentó que al leer los dos números se nota que su director promovió el pensamiento, la literatura, el intercambio de ideas.

Al respecto, comparó que La América (Nueva York, 1884) también tenía ese carácter de algún modo, pero expuso que por ser de anuncios estaba obligada a buscar un público más amplio que el de la Revista Venezolana porque aquella era para las clases ilustradas y también para la gente de negocios.

Desde que Martí llegó a Caracas, a finales de enero de 1881, y quizás ya lo estaba apuntando desde antes en su estancia en Guatemala (1877-1878), tenía un concepto de que se estaba abriendo una época nueva en el mundo, consideró.

“El Maestro está claro de que no había un estado social aún definitivo y eso es para él algo aprovechable, algo positivo en tanto y en cuanto le permitía a los pueblos latinoamericanos buscar su camino para insertarse en esa modernidad desde su propia autoctonía y originalidad.

“Le abrió espacio a estudios de la cultura popular, de lingüística y antropología, como el texto dedicado al Diccionario de vocablos indígenas. La Revista Venezolana logró ser mucho más amplia que la mayoría de las revistas literarias de la época. En sus páginas se evidencia la voluntad de Martí de no repetir el esquema de publicaciones para poetas y narradores”.

Al preguntarle sobre el principio del Maestro de adoctrinar sin parecerlo, esbozado en la contraportada de La Edad de Oro (julio-octubre de 1889), Rodríguez señaló que eso es básico en el buen periodismo y que Martí lo aplicó en toda su obra periodística.

“Se dio cuenta de que con más razón tenía que hacerlo con este público porque una publicación dirigida a los niños no opera exactamente con los mismos mecanismos mentales y culturales de un adulto.

“Este es uno de los ejemplos más notables de la eficacia del periodismo martiano porque La Edad de Oro se ha convertido en un clásico de la literatura infantil al extremo de que para las generaciones siguientes ya no la leen como una revista, sino como un libro.

“El buen texto para niños, de alguna manera tiene que atrapar al adulto y si lo logra es una muestra más de su capacidad, calidad y eficacia desde el punto de vista literario”.

A Patria (marzo 1892- mayo 1895), el estudioso lo calificó como un semanario de opinión, de pelea política, de combate.

“Fue un periódico para formar conciencias y con una clarísima y orientada función ideológica, por tanto, ahí estaba el artículo de fondo o el editorial junto con la nota informativa en función del problema central que justificaba Patria: la independencia de Cuba”.

Respecto a la sección En Casa, publicada en Patria, manifestó que era del costumbrismo neoyorquino, que combinaba lo social y patriótico: “Es la crónica social del patriotismo de los emigrados de Nueva York y de otras partes de Estados Unidos”.

Esa columna encajaba perfectamente con los propósitos generales independentistas de la publicación y a la vez mostraba la riqueza de aquel editor, director que fue Martí, opinó.

Sabía que era imprescindible, sostuvo, captar la atención de los lectores con el artículo de fondo o el trabajo analítico, y también con la crónica de la vida social de la emigración, que incluía la labor de los Clubes miembros del Partido Revolucionario Cubano.

A su juicio, en el poeta lo literario era esencial: “No es posible separar lo periodístico de lo literario en él”.

“Era evidente en aquel periodista la renovación literaria en el lenguaje, en la expresión, en las ideas, en el manejo de las metáforas. Sus capacidades narrativas y descriptivas se dan a través de este ejercicio del periodismo, esa es su literatura”.

Como muestra de ese periodismo literario, ejemplificó con la sección En Casa: “Eran pequeñísimos relatos tomados de la vida real de esa emigración patriótica, pero donde Martí manejaba con una eficacia tremenda la narración. Entonces: ¿cuánto había de verdad y de ficticio? ¿Hasta dónde entraba su capacidad recreativa de la ficción?”

“Con En Casa se propuso convencer al lector de la necesidad de independencia de Cuba y del papel de Cuba independiente por la vía de los sentimientos, los ánimos y la pasión. Apeló a los afectos junto a lo intelectivo y lo racional”, sintetizó el también periodista Pedro Pablo, quien confesó que le habría gustado redactar una sección como aquella.

—— *Versión hecha por el corresponsal de Prensa Latina en Guatemala, Randy Saborit Mora, a una entrevista realizada a Pedro Pablo Rodríguez el 14 de abril de 2009 para su tesis de maestría “Latinoamérica para los latinoamericanos. Acercamiento a la construcción de la noticia en las publicaciones dirigidas por José Martí (1881-1895)”.

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