El conflicto en la península coreana: cambios y continuidad en la política estadounidense (1ra parte)

Corea-contra-EEUUEl 7 de junio del presente año se anunciaba queCorea del Norte accedía a restablecer las negociaciones con Corea del Sur, lo que “ponía fin” a mas de dos meses de crisis en la península coreana. Sin embargo, unos días más tarde se informó que estas fracasaban. Corea del Norte propuso, una vez más, iniciar diálogos conEstados Unidos, pero todo indica queWashington mantendrá su postura tradicional, no conversaciones bilaterales.

En los últimos quince días las noticias en el conflicto de la península coreana han girado en torno a los sucesos y peticiones anteriormente señalados. No obstante, aunque todo parece más tranquilo, los “picos” de conflicto en esta área aparecen con frecuencia.

Durante la administración de Barak Obama, tanto en su primer mandato como en lo que va del segundo, han sido recurrentes e intermitentes las crisis en la península coreana. Esta situación no ha sido privativa de la última administración de Estados Unidos, sino que han tenido precedentes con pautas muy parecidas. En la práctica, el gobierno de Barak Obama no ha marcado una diferencia con respecto al deGeorge W Bush.

El conflicto de la península coreana tuvo su origen en la división de la península al término de la Segunda Guerra Mundial. La guerra entre 1950-1953 no culminó con un tratado de paz, sino con la firma de un armisticio. O sea, en la práctica ambos países continúan en estado de guerra.

Después de dicha guerra y la firma del armisticio, el contexto de la Guerra Fría contribuyó a que la división de la península se mantuviera. EEUU apoyó y ayudó a los diversos gobiernos militares a convertir el sur del país en una de las nuevas economías industrializadas del este de Asia y mantuvo miles de efectivos en las bases militares allí establecidas. Mientras, la URSS trataba de mostrar a Corea del norte como la vitrina del este asiático pero, desde que se retiró en el año 1948, no mantuvo fuerzas militares en la península.

Las relaciones entre la República de Corea (Corea del sur) y la República Popular Democrática de Corea (RPDC) se mantuvieron con fuertes tensiones y, en ocasiones, ataques y provocaciones durante los años 60. A partir de los años 70, las tensiones bajaron el tono. En el año 1972 ambos gobierno firmaron una declaración que establecía los principios básicos de una eventual reunificación: hacerlo por sus propias fuerzas y por medios pacíficos teniendo como centro el objetivo de la “unidad nacional”.

En la práctica, desde 1953 hasta el primer lustro de los años 90 no hubo graves incidentes entre las partes en conflicto. Esta situación varió cuando el campo socialista europeo colapsó y la URSS se desintegró. Mientras en la parte sur de la península se abría el proceso democrático, el norte enfrentaba una terrible situación socioeconómica. Sin embargo, no hubo grandes cambios en las relaciones entre EEUU y Corea del Sur.

Durante los dos períodos de mandato de Bill Clinton en los Estados Unidos, las relaciones entre este país y Corea del Norte pasaron de la crisis nuclear a cierto “entendimiento”. Entre 1993-94 se produjo la denominada primera crisis nuclear en torno a la península coreana. Entre los aspectos más importantes que la desencadenaron destacan:

1. Las acusaciones y “sospechas” de que Pyongyang disponía de más plutonio que el declarado.

2. El rechazo de Pyongyang a las inspecciones que propuso el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). La RPDC había firmado un acuerdo de garantías con el Organismo Internacional de Energía Atómica en 1992.

3. La amenaza de la RPDC con abandonar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), al que se había adherido en 1985 y continuar con su programa nuclear de reprocesamiento de plutonio.

Esta denominada primera crisis nuclear se resolvió con la firma del Acuerdo-Marco con los EEUU en 1994. En ese acuerdo la RPDC se comprometía a abandonar su programa nuclear a cambio del levantamiento (progresivo) de las sanciones económicas impuestas por los EEUU, así como de la construcción de dos reactores nucleares de agua ligera y de la recepción de medio millón de toneladas de petróleo al año, hasta que se terminara el primer reactor.

Para el cumplimiento del Acuerdo-Marco, fundamentalmente para la construcción de los reactores y el envío de petróleo se creó una especie de consorcio internacional en 1995, denominado KEDO (Korean Peninsula Energy Development Organization), que estaba integrado por trece países pero, financiado fundamentalmente por EEUU, Corea del Sur y Japón.

La administración Clinton –fundamentalmente entre 1994 y 2000- centró su atención en lo que consideraba un segundo problema: el desarrollo del programa de misiles y la exportación de misiles y sus componentes o tecnología por parte de la RPDC. Se planteaba que Corea del Norte desarrollaba sucesivas generaciones de misiles (Scud-B, Scud-C, No Dong, Taepo Dong 1, Taepo Dong 2). En mayo de 1993 Norcorea realizó pruebas del denominado misil Nodong –rango de mil kilómetros. En estos momentos, Tokio y Washington acordaron desarrollar el sistema de Defensa de Misiles Balísticos con el proclamado propósito de enfrentar ese reto. La tensión entre ambos países aumentó cuando en agosto de 1998, Corea del Norte probó uno de ellos (un Taepo Dong 1, de tres fases), con un lanzamiento que sobrevoló Japón.

En 1999, se estableció una moratoria de las pruebas de misiles. Sin embargo, a pesar de que la Secretaria de EEUU, Madeleine Albright, viajó a Pyongyang en octubre de 2000, la administración Clinton no llegó a cerrar un acuerdo sobre el asunto. Todo indicaba que el acuerdo que hubiese propuesto EEUU a Corea del Norte se encaminaría a que el segundo cancelara el desarrollo y la exportación de misiles a cambio de compensaciones económicas y el acceso de Norcorea a servicios extranjeros de lanzamiento de satélites.

La eventual solución al conflicto no llegó, pues la administración de George W. Bush incumpliría todos los acuerdos. Le era necesario a EEUU mantener a Corea del Norte como enemigo, así se “justificaba” la presencia y ejercicios militares en esa área.

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