Influencia del Che Guevara en América Latina

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Abel Bohoslavsky: En la década de los 50, en Nuestra América no existían fuertes corrientes políticas revolucionarias. Dentro de los movimientos de masas predominaba el reformismo político, encarnado en las corrientes o partidos populistas o en los partidos de izquierda, ya sea los de orientación socialdemócrata (socialistas) o en los de inspiración stalinista (comunistas). En nuestra opinión, a causa del stalinismo, el marxismo había sido degradado, esclerosado. Esta tendencia no había podido ser superada por pequeños grupos o destacamentos que, inspirados en las ideas y la figura de Trotsky, permanecían en un virtual estado político vegetativo.

La Revolución Cubana provoca un gran sacudimiento que viene a revolucionar esta tendencia al letargo político en que habían caído las llamadas izquierdas. En este fenómeno cobra relevancia la vida, el pensamiento y las acciones del Che Guevara. El Che por medio de sus acciones como gobernante socialista influye en toda América Latina, porque va demostrando que es posible la transformación de las relaciones de producción, que es posible sentar bases materiales para una construcción socialista; y además de sus acciones como gobernante socialista, como un militante más de un movimiento bastante organizado que existe en Cuba, participa y debate, escribe y polemiza con distintos economistas y políticos de izquierda de la época que cuestionan el rumbo socialista de la Revolución Cubana. Y al mismo tiempo, plantea nuevas perspectivas para la continuidad de la lucha revolucionaria.

Esto influye enormemente en el resto de América Latina donde una de las premisas anteriores impuesta casi como un fatalismo o como un dogma, era que la revolución no era posible, o que la revolución posible se haría, por etapas sucesivas que garantizarían -según esta concepción-el desarrollo del capitalismo allí donde estaba muy atrasado y luego vendría el socialismo. El Che polemiza con todo esto. Como culminación de este breve ciclo de sacudimiento ideológico y político iniciado en 1959, en 1965 aparece el último escrito del Che antes de regresar a la clandestinidad: breve, conceptual, en El socialismo y el hombre en Cuba hace una síntesis que revitaliza el marxismo abonando ese terreno fértil que motivó el gran sacudimiento con la victoria revolucionaria. Esto lo escribe como una carta que se publica en el semanario Marcha de Uruguay, creo que fue en marzo o abril de 1965. El Che explica los conceptos fundamentales de cómo y por qué debe hacerse una transformación socialista.

* Otro de los temas que ineludiblemente se introduce, directamente vinculado con la necesidad y posibilidad de la transformación socialista, es la cuestión de la lucha por el poder político, de la conquista del poder: se plantea así el problema de la lucha insurgente, de la lucha insurreccional, de la violencia revolucionaria. Este tema reabierto por la Revolución Cubana, el Che, Fidel y otros dirigentes cubanos lo introducen en sus escritos. Muchos revolucionarios de América Latina se sienten convocados porque ven en estas plataformas de lucha por la conquista del poder y la construcción socialista, una posibilidad para otros países de Nuestra América. Este conjunto de cuestiones ideológicas, políticas y estratégicas son las que dan origen a todos los movimientos revolucionarios de la época, o a la transformación de movimientos revolucionarios que preexistían en distintos lugares. Varios temas se ponen en debate, pero el tema dominante es la vía de acceso al poder, y entonces el problema de la lucha armada se plantea como una cuestión fundamental que empieza a generar un nuevo tipo de escisiones en los movimientos políticos de izquierda y populistas. Lo que empieza a ser conocido como el castrismo, el guevarismo -o para decirlo en el lenguaje propagandístico del imperialismo de aquella época, el castro-comunismo­está inmediatamente asociado a la organización para la lucha armada, para la conquista del poder. Aquí influyen la propia experiencia cubana y los escritos del Che, Relatos de la guerra revolucionaria y de Guerras de guerrillas. El Che conceptualiza la experiencia que acaban de realizar años antes y explica qué fue el foco guerrillero que inició la guerra revolucionaria en Cuba. Esto va a traer durante muchos años una larga polémica política porque, como en todas las cosas, en todos los conceptos, en todas las teorías, hay quien la elabora, hay quien desarrolla su experiencia y hay quiénes la toman o la tomamos y hacemos de ella un buen instrumento o hacemos de ella una caricatura. Es allí donde surge este concepto de foquismo -a partir de la palabra foco-que se llega a convertir en una corriente política en distintos movimientos revolucionarios que, en gran medida -en nuestra opinión-llegan a desarrollar una caricatura de la experiencia cubana, al trasladar mecánicamente esa experiencias y sus relatos. En nuestra visión, esto ocurre por no comprender la esencia de la experiencia que había desarrollado el movimiento revolucionario cubano, cuyo desarrollo guerrillero rural se hace a la par de su desarrollo político de masas cuyo eje es la reivindicación campesina y la reforma agraria. Entonces el foquismo se constituye como una corriente de distintos movimientos que piensan y practican la instauración de un grupo insurgente armado en zonas rurales, en países con formaciones socioeconómicas predominantemente agrarias y con clases campesinas mayoritarias. Pero esto se extiende a toda América Latina donde existen países distintos entre sí. Por ejemplo, México, que combina la gran extensión rural y la masiva clase campesina con un importante proletariado urbano e industrial. Algo parecido ocurre en Brasil. En contraste, Argentina es un caso muy singular de formación socioeconómica respecto del resto de América Latina, ya que a pesar de su gran extensión rural, tiene un predominio de sociedad urbana e industrial. Diferentes situaciones a estos ejemplos, se dan en países de Centroamérica, o Chile, Bolivia y Perú, o Colombia y Venezuela. No todas las experiencias revolucionarias latinoamericanas inspiradas a partir de la Revolución Cubana fueron iguales.

* El período que transcurre desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, el inicio de las transformaciones socialistas y la asunción del carácter socialista en abril de 1961 al momento de la invasión mercenaria derrotada en playa Girón, hasta la Segunda Declaración de La Habana en 1962 debe destacarse como un hito que genera el sacudimiento ideológico-político. En ese momento, la Revolución Cubana lanza un manifiesto para todo el resto de los pueblos de América Latina y de los países dependientes y coloniales. Como anécdota, había un argentino en la Plaza de la Revolución cuando se proclama la Segunda Declaración de La Habana: se llamaba Mario Roberto Santucho. Era un militante político revolucionario que años después será uno de los precursores del guevarismo en Argentina y el Cono Sur (ver breve biografía Mario Roberto Santucho-Una vida luchando por la Revolución Socialista).

* La Revolución Cubana y el Che promueven simultáneamente otra cuestión que desata también un gran debate: que la revolución en Cuba solamente se va a sostener como proyecto socialista y como Estado revolucionario si acontece la revolución en América Latina. Esto reintroduce una vieja polémica que ya ocurría dentro de las corrientes del marxismo, es decir las corrientes que se habían consolidado a partir de la década del ’30, el stalinismo -por entonces absolutamente dominante-y el trotskismo -reducido a pequeños nucleos de intelectuales europeos y de militantes obreros en algunos países de América-. En este debate originado en los años 20, el stalinismo sostenía que era posible la construcción del socialismo en un solo país y el trotskismo (cuando todavía Trotsky era dirigente de la Unión Soviética) sostenía que la consolidación de una revolución socialista solamente era posible en un fenómeno por lo menos continental, europeo y similar latinoamericano. La Revolución Cubana aparece como una brecha, como algo más que una brecha, diríamos como una punta de lanza en esta polémica y pone en la práctica esta cuestión, sin participar de la polémica stanilismo-trotskismo. Los partidos comunistas (stalinistas) expresan su apoyo a Cuba revolucionaria, pero reniegan y hasta enfrentan las posturas respecto de la revolución continental. Las corrientes trotskistas que había en distintos países de América Latina toman como propia esta tesis internacionalista (lo venían planteando desde antes). Pero contradictoriamente, la mayoría de estas corrientes que eran pequeñas, reniegan en distintas formas de la Revolución Cubana por otras cuestiones tan importantes como la lucha armada. Todo esto va produciendo en los distintos movimientos, polémicas, escisiones y fundación de nuevos grupos.

Al respecto, otra anécdota ilustrativa: en Argentina, en el grupo trotskista Palabra Obrera (surgido en la segunda mitad de los años ’50 cuyo origen está en los ´40 en la época en que surge el peronismo), se da esta polémica como en todos los partidos de la época. Quien la plantea en su seno es un militante que había sido de la Juventud Socialista. Era Ángel Bengochea, el Vasco, y es el primero que en estas corrientes plantea esta cuestión de la lucha armada (después debe analizarse en qué sentido la plantea). Por supuesto provoca la fisura de su propio grupo y el emprendimiento de una organización armada que en este caso se frustró, muriendo él mismo en el intento. Esta necesaria proyección internacionalista de la Revolución Cubana se plasma en dos eventos importantes: la reunión Tricontinental que se hace en La Habana en el año ’66, donde concurren organizaciones de América Latina, de África y de Asia. Y en 1967, una similar de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS), cuya Declaración es tomada por el gobierno norteamericano como el objetivo a aplastar. Pero en el ´66 el Che Guevara ya no está, ya ha emprendido su proyecto del cual vamos a hablar y ver cómo influye. Allí aparece su mensaje, el famoso Mensaje a los Pueblos del mundo a través de la Tricontinental, que debe ser objeto específico de un análisis, porque es decisivo desde el punto de vista del período histórico que abordamos. Muchas cosas debemos señalar del Mensaje a los Pueblos del mundo a través de la Tricontinental: en qué situación está el mundo, cuál es la naturaleza y el papel que está desarrollando el imperialismo, cuál es la situación de Vietnam agredido, cuál es la situación de la América Latina. él sintetiza políticamente su propuesta revolucionaria en su célebre consigna “tenemos que crear en América el segundo o tercer Vietnam del mundo”. El Che pronostica la victoria de la revolución vietnamita y sostiene que al imperialismo es posible vencerlo. Esto es todo un desafío mayor todavía que plantea el Che, que ya está ausente y está tratando de emprenderlo personalmente, como hacía las cosas él, como hacen las cosas los revolucionarios. En el Mensaje a los Pueblos el Che intenta clausurar la polémica entre el etapismo, el reformismo político y las corrientes revolucionarias, planteando claramente el rol de las burguesías coloniales o semicoloniales, las burguesías dependientes o nacionales (este último término es el que él usa), afirmando que no tienen ningún carácter progresivo, que no tienen posibilidades ni siquiera de independizar sus países desde el punto de vista capitalista. Y enuncia el célebre concepto “no hay más cambios que hacer, o revolución socialista o caricatura de revolución”. Esto viene muy a cuento por aquella vieja polémica en América Latina, no solamente con el stalinismo, sino con algo mucho más importante por su influencia en la región, que son los movimientos populistas en América Latina: la revolución mexicana y su descendencia el PRI, el APRA peruano, la revolución boliviana y el MNR, el varguismo y el trabalhismo en Brasil y el peronismo en la Argentina. El Che polemiza así y cuestiona fuertemente a los populismos, e introduce esa polémica en la militancia de esos movimientos que en distintas situaciones históricas los sorprende la Revolución Cubana. No son similares las situaciones del trabalhismo Brasil, la del priísmo México, el emenrreísmo en Bolivia o la de peronismo en Argentina. El Che genera esto. Es otro elemento a destacar en su influencia decisiva en América Latina.

* Hay otras dos cuestiones más. El Che por primera vez plasma en breves palabras, la crítica a la polémica del comunismo mundial que dominaba en la época, entre el Partido Comunista de la Unión Soviética y el Partido Comunista chino, con quienes personalmente había entablado relaciones y por supuesto Cuba. El Che hace una crítica lapidaria que hay que volver a leerla, porque está escrita en 1966, sobre el rol de estos dos partidos gobernantes en la situación de la guerra de Vietnam. Utiliza la linda imagen literaria respecto del PCUS y del PC chino, diciendo que sus roles se parecen al del público del circo romano que alienta a los gladiadores, y dice, no se trata de alentar a los gladiadores, se trata de correr su misma suerte, que es la que él emprende. Todo esto está contenido en su Mensaje y reactiva las polémicas e incentiva a las organizaciones revolucionarias. Si se toma nota del momento y la fecha en que hace este señalamiento y se observa el curso posterior de la PCUS y del PCCh, constatamos que el Che Guevara tenía claridad y acierto respecto de sus caracterizaciones ideológico-políticas.

Por otra parte, está el episodio mismo del Che yéndose a construir una nueva perspectiva a Bolivia, criticado por sus detractores dentro de las izquierdas y los populismos. Dicen “el Che va a hacer un foco”, “va a ser foquista y se va a aislar”, “es un pequeño burgués desesperado” etc. etc. y le pronostican -en realidad le desean-un fracaso. Esto será objeto de otro debate, frente al cual queremos destacar cuál es la perspectiva del Che y no reiterar las críticas infundadas. Si se ven perfectamente sus escritos y su trayectoria, su perspectiva de crear el segundo o tercer Vietnam en América Latina, no era hacer un foco guerrillero en Ñancaguazú, sino fundar un Estado Mayor revolucionario continental, estimular y coordinar los movimientos revolucionarios de la región. Esto puede ser en todo caso criticado, pero el problema es no tergiversar cuál era el objetivo del Che, que quedó trunco al inicio mismo, ya que al ser detectado, tiene que empezar a combatir inmediatamente, perdiendo incluso la iniciativa militar táctica.

Hasta aquí expusimos una muy breve proyección que van teniendo los acontecimientos y el pensamiento del Che. Esto va ocurriendo en toda América Latina y entonces corresponde un breve repaso al otro aspecto, es decir, qué va ocurriendo en algunos países de América Latina. Hay que tener in mente el mapa de Nuestra América desde el Río Bravo para abajo, porque en todos lados este fenómeno político revolucionario ocurrió.

En México se produce en el año 1968, a nueve años del triunfo de la Revolución Cubana y cuando el Che ya estaba muerto, una magnífica movilización social que deviene en la masacre de Tlatelolco, que son unas plazas muy bellas que hay en la capital mexicana, el Distrito Federal. El 2 de octubre del 68 una multitudinaria manifestación antigubernamental como culminación de luchas previas fue reprimida por el gobierno populista más antiguo de América, el del PRI, heredero de la revolución mexicana. El hecho pone de relieve, una vez más, la naturaleza de los populismos. Simultáneamente en esos años se forma un destacamento guerrillero en el centro-oeste del país, bajo el nombre de Partido de los Pobres, encabezado por un maestro rural, Lucio Cabañas, experiencia que fue reprimida, combatida y se extinguió.

Guatemala es uno de los países donde más influyen decisivamente las ideas del Che. él ya había vivido allí en 1954 y vio el proceso político interno que había llevado al derrocamiento de un gobierno reformista, un derrocamiento por invasión armada mercenaria organizado por Estados Unidos. Allí se generan una serie de destacamentos como el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre encabezado por Yon Sosa, un ex “suncho” de las fuerzas armadas. También se crean las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) que tienen un difícil desarrollo. Como en otros lugares, estos movimientos revolucionarios entran en polémica con el partido de origen stalinista, el PGT, Partido Guatemalteco del Trabajo. También nace otra organización que se llamó el EGP, el Ejército Guerrillero de los Pobres, que toma con más fuerza el planteo étnico (hay que destacar que Guatemala es uno de los dos o tres países con absoluta mayoría indígena en su población) y donde en las mayorías indígenas rurales, persisten modos económicos de producción precapitalistas. Años más tarde surge otro destacamento, que se llama Organización Revolucionaria del Pueblo en Armas (ORPA). Todos estos movimientos desarrollan durante mucho tiempo la lucha guerrillera y años más tarde el PGT va a formar su propio brazo armado. Todo este período histórico, Guatemala soporta un régimen de terrorismo estatal que causa el genocidio más brutal en Nuestra América, cuyas secuelas se padecen hasta hoy. Las cuatro organizaciones mencionadas van a conformar en la década del ´80 un frente político-militar que se llamó Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca cuya existencia fue hasta principio de los ’90, en que se pacta una tregua y se desactivan las organizaciones guerrilleras. En El Salvador, quienes primeros aparecen impactados por el planteo de la Revolución Cubana son algunos miembros de la dirección del Partido Comunista Salvadoreño, y entran en polémica con su propio partido. Estos directivos, incluyendo a su secretario general Salvador Cayetano Carpio, después conocido como Marcial, y Ana María, también dirigente sindical docente y que después será la comandante Ana María, se separan de su partido, porque la mayoría está opuesto al planteo del Che Guevara. Estos dirigentes escindidos del PCS recuperan una tradición partidaria ocultada por el reformismo, que es la tradición de Agustín Farabundo Martí, que fue el líder comunista revolucionario que en 1930 fundó y organizó el Partido Comunista en ese país y llevó adelante una insurrección que fue reprimida y derrotada en armas. Martí – que también había participado del Estado Mayor del Ejército liderado por Sandino en la vecina Nicaragua-fue fusilado. Asumiendo esta tradición, forman un nuevo destacamento que se llamó Fuerzas Populares de Liberación Farabundo Martí (FPL).

Anécdota: las FPL hacen su primera acción armada en el año ’72 en en homenaje a los combatientes argentinos de la toma de la cárcel de Rawson y en repudio al fusilamiento de los compañeros en Trelew. Surgen en El Salvador otras organizaciones revolucionarias que provienen de la militancia católica influenciada por los jesuitas que en este país conforman una corriente de pensamiento muy radicalizada. Una organización se llama Ejército Revolucionario del Pueblo y otra es la Resistencia Nacional, y cada una con su brazo armado. Más tarde, otro pequeño grupo, el Partido Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, PRTC, que tiene una estructura que abarca tres países, El Salvador, Honduras y Costa Rica, pero que después queda concentrado en El Salvador. Estas organizaciones, además de frentes guerrilleros, crean fuertes organizaciones de masas, obreras, campesinas y vecinales. En 1979, a la par del triunfo de la Revolución Sandinista, se gesta un auge en todos los frentes de lucha. Se conforma un frente de unidad política y militar entre las FPL, el ERP, la RN, el PRTC y el PC (que adopta una estrategia militar y crea su propio brazo armado): se denomina Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). El FMLN se integra en dos momentos sucesivos entre 1979 y 1980. A partir de enero de 1980 el FMLN lanza una ofensiva militar generalizada y se abre un período de guerra civil que dura toda la década. El FMLN, a pesar de su fortaleza social, política y militar no puede vencer a las fuerzas del régimen sostenidas durante todo ese tiempo por una abierta intervención militar norteamericana. En El Salvador, por la magnitud y la forma que tomó la lucha, por la intervención militar yanqui y el tiempo que transcurrió la guerra, ocurrió una de las situaciones más cercanas a la previsión del Che. El FMLN firmó un acuerdo de paz con el régimen y se reconformó como partido político, pero con muchas diferencias respecto de sus originales componentes.

* En Nicaragua en el mismo año ’59 cuando triunfa la Revolución Cubana se produce un intento insurgente promovido entre otros, por Carlos Fonseca Amador, un militante de la Juventud del Partido Socialista Nicaragüense (allí el PSN era el equivalente a los partidos comunistas de cuño stalinista de otras latitudes). Ese intento lo realiza con algunos veteranos sobrevivientes del Ejército Defensor de la Soberanía Nacional que entre 1927 y 1934 había encabezado Sandino contra la alianza liberal-conservadora y la invasión norteamericana. El pequeño destacamento es desarticulado, pero se reorganizan de 1960 en adelante hasta que van constituyendo, a mediados de la década del ’60 una organización revolucionaria nueva, distinta del Partido Socialista nicaragüense, distinta del frente inicial que había promovido el propio Carlos Fonseca, y que se llama el Frente Sandinista de Liberación Nacional, con las peculiaridades propias de su sociedad, con un conocimiento muy cercano de la Revolución Cubana. En 1969, en una acción de propaganda armada, Carlos Fonseca ocupa una radio y emite una proclama que será la plataforma del FSLN:

“En la Revolución Sandinista se conjugan la reivindicación socialista con la emancipación nacional”. Es importante retener este enunciado estratégico y programático, ya que muchas veces se ha distorsionado deliberadamente el contenido ideológico del FSLN. La organización se conforma clandestinamente en las ciudades y con frentes guerrilleros en algunas zonas rurales. Los golpes represivos que sufre, llevan a crisis políticas que provocan a mediados de la década del ’70 una escisión del FSLN. En el momento en que se está produciendo esto, Carlos Fonseca, que estaba en Cuba, decide volver para ponerse al frente de la lucha personalmente y de la polémica. Pero Carlos Fonseca cae en un combate el 8 de noviembre de 1976 y no puede llevar a cabo esto. El FSLN se divide por diferencias acerca de dónde debía ser el eje de la construcción revolucionaria, pero cada tendencia va a conservar la identidad partidaria original. Quienes propician el eje de la lucha en las áreas rurales y montañosas, forman el FSLN-Guerra Popular Prolongada (encabezados por Tomás Borge, Henry Ruiz y Bayardo Arce) Y los que consideran necesario reorientar el trabajo político en las ciudades y suburbios, vuelven a dividirse conformando unos el FSLN-Estado Mayor Insurreccional (Daniel Ortega, Humberto Ortega y el mexicano Víctor Tirado López) y otros el FSLN-Proletario (Jaime Wheelock, Luis Carrión, Carlos Núñez). Quedan conformados así a partir de 1976-77 tres partidos políticos distintos, tres organizaciones político-militares distintas, separadas, que tienen estrategias distintas, pero con una particularidad que no se da en otros movimientos insurgentes surgidos bajo la influencia de las ideas del Che. Las tres tendencias del FSLN, aunque eran partidos separados, tienen la misma la misma lectura de la formación socioeconómica de su país y tienen la misma propuesta de revolución. Esto puede constatarse, por ejemplo, en dos textos distintos. Uno es Imperialismo y dictadura de Jaime Wheelock Román, integrante del FSLN-Proletario y en 50 años de lucha sandinista de Humberto Ortega, miembro del FSLN-Insurreccional. Difieren en sus estrategias de construcción y por supuesto en sus tácticas. Pero al poco tiempo de esta división, a partir de principios de 1978, ocurre un auge de las luchas campesinas, obreras y estudiantiles. Y cada una de estas tendencias que eran en realidad organizaciones separadas, tiene un importante desarrollo y en el país se abre una situación revolucionaria. Inmersos en esta situación, los dirigentes de las tres tendencias la asumen y caracterizan como tal y demuestran una virtud en medio del auge: como tenían la misma concepción ideológica, esto es un movimiento de origen marxista y constatando la posibilidad del derrumbe del régimen, se unifican en una sola dirección integrada por tres miembros de cada una de las tendencias, sin rivalizar en cuanto a la magnitud y el número de militantes de cada sector. La nueva Dirección Nacional del FSLN hace un llamado a la insurrección en abril de 1979 y la Revolución Sandinista conquista el poder el 19 de julio de 1979. Carlos Núñez Tévez, proveniente del FSLN-Proletario y miembro de la nueva Dirección Nacional del FSLN, quien encabezó la insurrección en Managua y el repliegue a Masaya, describe este momento decisivo en Pueblo en armas.

En el último período de la guerra revolucionaria nicaragüense, la ofensiva final, el FSLN recibe el apoyo activo de combatientes internacionalistas de casi todas las organizaciones revolucionarias del continente (en el frente sur, cayó en combate José Ramón Morales, militante revolucionario argentino que había escapado de un campo de concentración bajo la dictadura de Videla en 1976). Este fenómeno internacionalista, que se prolongará en los siguientes diez años de construcción y durante la guerra de agresión contrarrevolucionaria desatada por Estados Unidos, es otro proceso influido por el pensamiento del Che.

La situación en Centroamérica desde 1978 en adelante, con generalización de luchas antidictatoriales y antiimperialistas, frentes guerrilleros, guerras civiles en Guatemala, El Salvador y Nicaragua, insurrecciones populares victoriosas y fracasadas, regímenes dictatoriales terroristas y abierta intervención militar norteamericana con bases fijas en El Salvador y Honduras, se asemeja a la situación prevista por el Che en 1966. Este período se extiende hasta principios de la década de los 90, cuando la Revolución Sandinista es derrotada políticamente en una contienda electoral, el FMLN salvadoreño no puede vencer al régimen fascista y su sostén norteamericano y algo similar ocurre en Guatemala.

* En Venezuela se produce otra de las primeras experiencias revolucionarias guerrilleras a partir de la influencia de la Revolución Cubana. Un grupo de militantes de Partido Comunista Venezolano, plantean la necesidad de la lucha por el poder y entran en polémica con el resto de su organización. Se forma un frente guerrillero: las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional que tienen un importante desarrollo en zonas rurales montañosas. Se produce una crisis política en el país en la que el régimen entiende que debe cambiar para no caer, y plantea una salida electoral. Una nueva polémica ocurre entre el PC y las FALN y ahí quedan definitivamente escindidos. El Partido Comunista ingresa a esta coyuntura política electoralmente sin ningún éxito y las FALN la repudian, la rechazan. Entre la inteligente política del régimen y la táctica del PC, las FALN se aíslan y el foco guerrillero es reprimido y se va extinguiendo. Anécdota: esta experiencia es tomada en cuenta y debatida en Argentina, cuando la dictadura de Lanusse propone el Gran Acuerdo Nacional y la salida electoral desproscribiendo al peronismo en el año 1971. Alicia Eguren, una militante revolucionaria (la compañera de John William Cooke), escribe un excelente artículo en el mensuario Nuevo Hombreque editaba el PRT, titulado “Como en Venezuela, no”. Allí hace una pequeña síntesis de qué es lo que no hay que hacer cuando el régimen político cambia su estrategia o su táctica o ambas cosas, y existe en desarrollo un movimiento revolucionario incipiente. Este fue el planteo de la entonces dirección del PRT­ERP cuando Mario Roberto Santucho, en abril del 71, evocando la negativa experiencia de las FALN venezolanas, propuso una táctica de intervención electoral con un programa antiimperialista y socialista para evitar el aislamiento del movimiento revolucionario. Esto desencadenó entonces una polémica al interior del PRT, porque la militancia encolumnada con mucha fuerza hacia una estrategia de lucha política y militar por el poder, no ve con claridad muchas veces los acontecimientos políticos, y carece de experiencia para comparar situaciones. Pero destacamos a Santucho y a Alicia Eguren -que además provenían de corrientes políticas distintas-y dicho sea de paso, la propuesta de Santucho y del PRT no se lleva a cabo, ni su propio partido la llega a concretar.

* En Colombia antes de la Revolución Cubana y antes de que exista el Movimiento 26 de julio y la Sierra Maestra, existía una guerra civil entre liberales y conservadores que abarca unos 10 años y que culmina con un pacto. Los campesinos de algunas regiones centrales disconformes con el pacto liberal-conservador se alzan en armas, vinculados con el Partido Comunista Colombiano. Es allí donde nacen, lo que hoy todo el mundo conoce, las FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, y hacen una pequeña zona liberada, operan tácticamente y sin conceptualización teórica previa, casi como lo que había escrito el Che, lo que había hecho el movimiento revolucionario cubano. A partir de la Revolución Cubana nacen nuevos movimientos revolucionarios distintos de las FARC: el Ejército de Liberación Nacional al cual originalmente perteneció el cura Camilo Torres que cae en combate en 1966. A partir de eso se forman otros movimientos políticos revolucionarios, conocidos como los camilistas, que no son los elenos del ELN, sino que asumen posiciones maoístas. Este es otro aspecto que hay que tener en el período que analizamos, de la influencia del movimiento revolucionario cubano y del Che. En muchos lugares de América Latina surgen en forma distinta movimientos de inspiración maoísta. En Colombia, es el Ejército Popular de Liberación. Poco tiempo después grupos de militantes de las FARC disconformes con la metodología de su conducción y con su línea, forman el Movimiento 19 de Abril, que toma su nombre de una fecha en que hay una victoria electoral de una coalición populista, la ANAPO, que es trampeada por el régimen liberal-conservador. El M-19 también va a desarrollar un movimiento distinto. Ideológica y programáticamente es nacionalista y desde el punto de vista de su construcción, es esencialmente urbano. La aparición de otras corrientes que van a ser importantes a tener en cuenta en el análisis del período, son las corrientes nacionalistas, como el M-19. Se van conformando todos bajo la influencia de la Revolución Cubana, movimientos más afines y algunos muy disímiles. *En Perú, señalamos dos experiencias, una la de la formación del movimiento revolucionario de Lobatón y de la Puente Uceda que desarrolla un frente armado en zonas rurales y que tiene un período de apogeo y declinación. Y otra experiencia encabezada por Hugo Blanco, que militaba en el grupo Palabra Obrera de Argentina que vuelve a Perú y organiza un movimiento campesino reivindicativo y de lucha por la reforma agraria que deviene en un movimiento armado de gran influencia y que luego es cercado y derrotado. La derrota y prisión de Hugo Blanco desató muchas polémicas en Perú, y por supuesto en Argentina. Hugo Blanco fue separado inicialmente del grupo al que originalmente pertenecía que era Palabra Obrera (que también expulsó por su iniciativa armada al Vasco Bengochea). Pero cuando se conforma el PRT en 1965 como fusión de PO con el FRIP, este nuevo partido toma la campaña por la libertad del compañero prisionero. La aparición en Perú a mediados de 1980 de la guerrilla conocida como Sendero Luminosoque en realidad es el Partido Comunista Peruano de orientación maoísta, marcó toda una época en ese país. Pero a pesar de que el PCP-Sendero Luminoso adoptó la lucha armada, su estrategia, sus tácticas y su metodología en nada se pueden asimilar con el guevarismo. Por el contrario, la influencia del pensamiento del Che en Perú se hizo sentir en el insurgente Movimiento Revolucionario Tupac Amarú (MRTA) y en el de expresión parlamentaria Partido Unido Mariateguista (PUM).

* En Chile, un país con un importante movimiento obrero y sindical organizado, con dos grandes partidos obreros de larga tradición y arraigo de masas, el Partido Comunista y el Partido Socialista, cuyas concepciones están dentro de este marco que señalamos al principio -stalinista y socialdemócrata respectivamente-surge una corriente revolucionaria entre 1965 y 1967: el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, diferente de otros movimientos revolucionarios inspirados en la Revolución Cubana y en el guevarismo. El MIR nace con la idea de partido marxista leninista y con la idea de la necesidad de la lucha armada por el poder. Estas características lo hacen más emparentado con el PRT argentino, con el que será impulsor de la Junta de Coordinación Revolucionaria (JCR) a partir de 1973. El MIR no integra la Unidad Popular (alianza electoral del PC-PS-MAPU-Partido Radical) que consagra a Salvador Allende como presidente en 1970. Desde afuera de la misma, apoya e impulsa las medidas reformistas del gobierno, pero mantiene absoluta independencia y crítica respecto del mismo. Desarrolla una intensa actividad de propaganda desde el periódico partidario El Rebelde y de la revista Punto Final. Por esta postura es fuertemente criticado y hasta calumniado por stalinistas y socialdemócratas. Desde 1972, el MIR alerta sobre los preparativos y acciones golpistas, critica la pasividad gubernamental e impulsa el fenómeno de incipiente doble poder en los Cordones Industriales, las Juntas de Abastecimiento y Precios, etc. y prepara la resistencia armada. Ocurrido el golpe pinochetista, el MIR en la clandestinidad recibe golpes durísimos. Su secretario general Miguel Enríquez cae combatiendo el 5 de octubre de 1974. Años después, el MIR intenta un emprendimiento guerrillero en zonas montañosas, pero es frustrado. El MIR sufrió sucesivas divisiones que persisten hasta la actualidad. Paralelamente, desde la organización clandestina del PC surge un destacamento, el Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) que despliega una guerrilla urbana. Los rodriguistas entran en colisión con la dirección partidaria y terminan escindidos del PC.

* Uruguay, el paisito, también con mucha tradición sindical obrera y con dos grandes fuerzas tradicionales como el Partido Comunista y el Partido Socialista (más o menos con las mismas características que sus similares de Chile), recibe de manera diferente la influencia de la Revolución Cubana. La idea de un nuevo tipo de organización y de lucha armada por el poder en un país de larga tradición institucional -se lo conocía en la época como “la Suiza de América”-parecía un proceso de mucha audacia. Un grupo de militantes socialistas, algunos con experiencia sindical, como Raúl Sendic (dirigente de la Unión de Trabajadores Azucareros Artigas), fundan el Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros, toda una epopeya que tiene una importantísima influencia política en Uruguay y además se proyecta en Argentina. El MLN-T despliega una forma original de lucha guerrillera urbana y además, participa impulsando el Movimiento 26 de Marzo que integrará la coalición electoral Frente Amplio donde convive con otras fuerzas de izquierda que le eran muy críticas.

* En Brasil, el inmenso país al que se le decía “la China de América” el impacto de la Revolución Cubana coincide con el apogeo de gobiernos desarrollistas (Kubistchek, Goulart) sucesores del varguismo y en 1964 ocurre el golpe militar que inaugura la época de los regímenes de contrainsurgencia impuesta por Estados Unidos, tras el previsible fracaso de su “Alianza para el Progreso”. El golpe tiene poca resistencia popular inicial. Entre la izquierda tradicional en el Partido Comunista, pasa un fenómeno parecido al de su similar de El Salvador. El Secretario General del PCB, Carlos Marighela es el que plantea una iniciativa político-militar, en consonancia con la Declaración de la OLAS. En el debate interno no tiene apoyo y Marighela deja el PC. Con un grupo de militantes y forman un movimiento, que no genera un foco guerrillero rural, sino que también, en forma parecida a como habían empezado a actuar los Tupamaros en Uruguay, forma organizaciones armadas urbanas. Pero además surgen otros destacamentos dentro de los cuales destacamos la VAR-Palmares, la Vanguardia Armada Revolucionaria Palmares impulsada entre otros por un capitán sublevado del ejército brasileño especializado en contrainsurgencia, el capitán Lamarca. También se forma el Movimiento Revolucionario 8 de Octubre y otros más. Brasil tenía una experiencia previa de lucha armada anterior a la Revolución Cubana igual que El Salvador. En la década del ’30 un frente del Partido Comunista se alza en armas impulsado por Luis Carlos Prestes, y desarrolla una extensa y larga guerrilla -la columna Prestes-que fue reprimida y derrotada. Estos episodios, como en El Salvador de Farabundo Martí en los años ´30, dejan una huella que cuando se da la oportunidad es tomada. Luis Carlos Prestes vivía todavía, no se enroló en estas corrientes pero las apoyaba. Estas organizaciones desarrollan grupos guerrilleros urbanos en su mayoría, sin tener adecuadas políticas en los frentes de masas, aunque es de destacar su vínculo con las corrientes del cristianismo revolucionario, de muy importante presencia en este país. Por eso, al señalar el fenómeno ocurrido en Brasil, debemos volver a aquella cuestión que referimos al comienzo: la concepción del foco y su caricatura, el foquismo. Aquí aparecen fenómenos nuevos y distintos, que son mal caracterizados de foquistas -a veces con mala intención-ya que se trata de estas organizaciones guerrilleras urbanas, que en realidad sería más adecuado caracterizarlas con el término militaristas, pero no foquistas porque no desarrollan un foco. Insistimos que si se leen con atención los textos del Che y la experiencia de la Revolución Cubana lo que estos movimientos brasileños promueven y desarrollan no es para nada un foco. Lo que pasa es que los críticos de la lucha armada les endilgan ser foquistas. Las organizaciones insurgentes brasileñas obtienen algunos éxitos parciales y momentáneos -como la libertad de algunos prisioneros políticos-pero finalmente son derrotadas por la dictadura militar. Algunos de los militantes de estas organizaciones -algunos, no todos-después que fueron aplastados en armas y pudieron dentro de la clandestinidad reorganizarse, algunos de ellos son los que van a sumarse a la conformación del originario Partido de los Trabajadores que se funda en el cordón proletario de San Pablo con Lula a la cabeza. Algunos de ellos ahora son funcionarios de ese gobierno.

Quedan muchas experiencias más, es inacabable esto, es la historia de medio siglo del continente. No queremos dejar de mencionar algo que se ha olvidado: en la pequeña isla de Grenada, en el Caribe oriental, hubo una efímera revolución promovida por un movimiento pequeño de inspiración guevarista, el Movimiento de la Nueva Joya, liderado por Maurice Bishop. Sin una etapa de lucha armada previa, organizó una insurrección que triunfó en 1979 derrocando a un régimen semicolonial. Pero apenas iniciadas las transformaciones en la pequeña isla de 100 mil habitantes, una disputa interna entre sus dirigentes terminó con el asesinato de Bishop a manos de sus ex compañeros y días más tarde, la isla fue invadida por la 82 División Aerotransportada de Estados Unidos.

En relación a la experiencia revolucionaria en Argentina a partir de la influencia de la Revolución Cubana y las ideas del Che, quedan las exposiciones del compañero Jorge Lewinger desde la óptica de las corrientes de lo que se denominó la Tendencia Revolucionaria del peronismo (FAP, FAR, Montoneros) y la del compañero Daniel De Santis, desde la óptica del marxismo, cuya recopilación documental histórica del PRT-ERP, A vencer o morir, es de insustituíble lectura. También, dos breves folletos: Así se gestó el guevarismo Del viborazo al G.A.N-la táctica electoral del PRT que no fue (Leonel Urbano). Esto es otro panorama muy grande y ahí se verá cómo nacimos los socialistas revolucionarios guevaristas o como se los quiera denominar, en la década del ’60 en la Argentina.

Lewinger: Voy a tratar de ser breve para darnos más tiempo para en todo caso debatir, que es lo que más me interesa, incluyendo también debatir con el compañero, pero debatir sobre cosas nuevas no sobre debates que ya deberían estar saldados, algunos no lo están, pero debatir sobre las realidades que se nos imponen ahora. De más está decir que, él ya hizo mi presentación, yo no soy un estudioso del Che, soy un influido por el Che, en la medida en que recién estaba releyendo esa carta que él mencionaba de la Tricontinental que no la había vuelto a leer desde el año ’66, y que efectivamente es algo así como el punto de inflexión que cambió mi vida de alguna manera y la de muchísimos compañeros. Que efectivamente sintieron en esa convocatoria del Che (…) La frescura de la heterodoxia con que él planteaba frente a los dogmas la superación de las contradicciones que presentaba en ese momento el pensamiento socialista, los movimientos de liberación nacional o populistas como los llamaba acá el compañero, yo creo que esas dos cosas, me parece que esa capacidad de llevar a la práctica por una parte y de cuestionar las ideas dominantes en el pensamiento socialista y en el pensamiento revolucionario en general, me parece que son las dos cosas más valiosas, porque como además soy periodista, si tuviese que empezar a contar la historia de la influencia del Che en América Latina empezaría de hoy para atrás y podría decir de que hoy América latina es un laboratorio donde se están volviendo a ensayar montones de propuestas de estrategias de tácticas, de desarrollo de movimientos revolucionarios por la vía democrática, por vía insurreccional por la vía hasta guerrillera, realmente pensar como pensaron muchos que después de la dictadura que inaugura un largo período, de las dictaduras, porque en realidad no fue sólo nuestra, fueron desfasadas en el tiempo pero se dieron en América Latina, pesar como pensaban muchos que después de ese período y después de la instalación de movimientos neoliberales por la vía democrática se había acabado la historia y todo se había terminado, era suponer que este tipo de influencias, este tipo de pensamiento, este tipo de prácticas de praxis como la que desarrollo el Che o la que se intentó desarrollar en América Latina en la década de los ’60 y de los ’70 eran cosas para el estudio histórico, pero yo creo que esto no es así, no son cosas para el estudio histórico, porque insisto, están y están mucho más de lo que habitualmente sabemos en las realidades presentes de los distintos países de América Latina. Solamente mencionar algunos de los ejemplos de esto que pasa hoy, en El Salvador está por ganar la presidencia Shafic Handal uno de los dirigentes históricos de la guerrilla salvadoreña, en Panamá está por ganar la presidencia el hijo de Omar Torrijos, un capitán nacionalista si se quiere así, asesinado a pesar de que digan lo contrario por los Estados Unidos y que incluso hay una investigación que está haciendo el propio hijo sobre esta cuestión, en Guatemala también hay perspectivas por la vía electoral también de viejos dirigentes guerrilleros, bueno, en Venezuela el fenómeno que desarrolla Hugo Chávez, en gran medida reivindican y forman parte de él muchos dirigentes guerrilleros como, también hay que decirlo, muchos otros que han pasado al otro lado, algunos históricos como Petcof, por ejemplo, Teodoro Petcof que fue uno de los primeros dirigentes guerrilleros de Venezuela y que terminó siendo el ministro de planeamiento de Carlos Andrés Pérez. Volviendo por el lado del país más importante, en Brasil el PT, como bien señalaba él, tiene sus orígenes en muchas de aquellas iniciales experiencias guerrilleras de la década del ’60, el actual Jefe de gabinete de Lula, Gliseuf, que es uno de los que estuvo canjeado en un secuestro y liberado y estuvo en Cuba y estuvo viviendo después 10 años en Cuba. En Uruguay el fenómeno de los tupamaros que no es el único grupo guerrillero, también había otros como el Partido de la Victoria del Pueblo, mucho más pequeño pero con una visión más crítica de las concepciones foquistas, bueno, es la fuerza mayoritaria dentro del Frente Amplio, fuerza que es la favorita para las elecciones de fines de año próximo. En Bolivia se está dando un fenómeno realmente impresionante, voy a tener el privilegio de ir estos días para cubrirlo periodísticamente, en donde también hay viejos dirigentes guerrilleros, algunos indígenas como Felipe Quispe por ejemplo, es un viejo dirigente de la guerrilla de los ’60 que hoy es uno de los grandes líderes del movimientos campesino, hay otro dirigente de aquellas épocas vinculadas al Che además, específicamente, Antonio Peredo, uno de los hermanos obedientes de la experiencia del Che y ahora diputado de la fuerza del Movimiento al Socialismo de Evo Morales, que es la fuerza política opositora mayoritaria. El movimiento ecuatoriano de las nacionalidades indígenas, ese es otro elemento nuevo que aparece con más fuerza ahora que en la década de los ’60 o de los ’70 que es el peso y la influencia de la organización de los movimientos indígenas en Ecuador, en parte en Venezuela, en Bolivia, bueno en ecuador con tanta fuerza que incluso han roto, además de la insurrección del año 2000 que hicieron junto con el actual presidente el Coronel Gutiérrez, que no bien asumió la presidencia traicionó todos los mandatos pero los indígenas de la CONAIE y el Pachacuti que es el brazo político de la CONAIE, rompieron incluso, abandonaron el gobierno la canciller que venia de esta fuerza y otros ministros que formaban parte de esto, o sea, con mucha más incluso debilidad se podían encontrar y rastrear, como algunos dicen que hay pensamientos setentistas que han vuelto en Argentina después el 25 de mayo, entonces todo esto me parece que tiene por lo tanto la importancia de poder mostrar la influencia del Che no como una cosa para mostrar en los anaqueles de las bibliotecas o de los museos, sino para demostrar que todo esto sigue y nos sigue reclamando, me parece, la necesidad de un debate y la capacidad de poner en cuestión muchas de las ideas que tuvimos y seguir pensando con amplitud de miras y con capacidad de abordar además las enormes diferencias que tiene el mundo actual, en donde, por ejemplo, a diferencia de aquellos, para plantear algunas cosas pequeñas, no existen países socialistas como la Unión Soviética que ya no existe más, o China está en un desarrollo muy particular, que sigue planteando presuntamente el socialismo, pero lo plantea como una cosa de socialismo de mercado y el desarrollo de fuerzas de mercado dentro de ese socialismo, Vietnam esta haciendo algo parecido, pero son cosas que parecen herejías, pero sería bueno que consideremos que más que herejías son realidades que tenemos que contemplar, que tenemos que analizar y que tenemos que revisar, en nuestras concepciones porque las realidades allí están. Yo estuve pensando una serie de cosas, tengo ganas de plantearlas a vuelo de pájaro porque me parece muy útil toda la visión muy sistematizada que hizo el compañero para poder repasar todas las influencias específicas posteriores a la experiencia del Che en América Latina. A mí lo que me interesa plantear es una cuestión, yo creo que las discrepancias o las diferencias entre la existencia de los movimientos populistas, como se les llamaba o se les llama y movimientos que plantean la revolución socialista en la propia experiencia del Che y en la propia experiencia de Fidel, cuando se plantea la revolución Cubana, la propia experiencia incluso de turismo social que desarrolla en América Latina en los inicios el Che, turismo social que termina llevando a un compromiso político cada vez mayor en la experiencia del Che cuando pasa primero por Bolivia y constata los despojos que van quedando del Movimiento Nacionalista Revolucionario y de la revolución del ’52, cuando pasa por Guatemala y ve la brutalidad del imperialismo bombardeando y terminando co
n la experiencia de Arbenz en Guatemala, incluso la visión que él tiene de peronismo en algunas cartas que estaba viendo por ahí en donde en definitiva en todas ellas, tanto en el caso de Bolivia de Guatemala o del peronismo o incluso en las discusiones que él tiene con su mujer, con Gadea con respecto a lo que es el aprismo en Perú, lo que él cuestiona centralmente es la traición de esos movimientos cuando las hubo y es que las hubo en muchísimos casos, las inconsecuencias y la necesidad de que esos movimientos se transformen realmente en una transición, eso todavía no lo plantea en esos momentos iniciales pero lo comprende mucho más adelante, lo comprende ya como experiencia de gobierno en Cuba y después en sus planteos a la Tricontinental, en plantear el desarrollo de los movimientos revolucionarios a partir de las experiencias históricas de los movimientos nacionales de cada país a los efectos de poder llevarlos en una transición, buscar una estrategia que les permita arribar a una revolución socialista que es la única forma de evitar o por lo menos la forma más importante de evitar, porque tampoco es la única estoy pensando ahora en la Unión Soviética en este momento, de evitar que esas experiencias sociales retrocedan, entonces yo creo que el desarrollo del pensamiento marxista que va elaborando el Che en Guatemala, en México y con Fidel, y la propia experiencia de la revolución cubana, que como bien decía acá el compañero, no nace como movimiento socialista, no porque tuviesen los dirigentes las ideas encubiertas para engañar a nadie, esto era porque realmente van haciendo una experiencia en donde ellos mismos se van formando y transformando en lo que van haciendo y es al calor del enfrentamiento con el imperialismo que es el denominador común de todos los movimientos revolucionarios con mayor o menor éxito en América Latina, al calor de ese enfrentamiento es que van desarrollando las herramientas de análisis y del materialismo dialéctico del marxismo y van construyendo y consolidando el proceso de la revolución cubana, pero también se podría decir entonces que desde los orígenes del movimiento, del partido ortodoxo del cual nació Fidel Castro o del Movimiento 26 de Julio eran efectivamente también movimientos populistas, con corrientes como la del 26 de Julio más revolucionarias, más consecuentes y que van produciendo desde dentro de esos movimientos populares las posibilidades de la transformación hacia un proceso revolucionario como el que se dio en Cuba. Digo esto porque yo digo que es un debate del pasado, si los movimientos por el carácter de ser socialistas garantizan la irreversibilidad del proceso, esto me parece que no es absolutamente cierto y la perspectiva de que un movimiento popular o populista en su desarrollo no puede alcanzar un proceso que avance hacia el socialismo tampoco es cierto, por lo tanto creo que en definitiva esta es una vieja discusión que me parece que en el Che no existe como debate, él mismo plantea esto a partir de ser consecuente y desarrollar en aquel momento lo que eran las estrategias y tácticas dominantes, que eran el desarrollo de la lucha guerrillera en el marco de los movimientos sociales y de los movimientos nacionales y políticos que se daban en cada uno de los países, es en esa síntesis de estos dos elementos que planteaba el Che es que se plantean la enorme influencia que tuvo en los distintos movimientos que se dieron en América Latina. Por otra parte el Che también, creo que ya desde el gobierno en Cuba y después produce profundos cuestionamientos en las concepciones del marxismo dominante, al punto tal que me acuerdo yo que cuando sale la carta a la Tricontinental se hablaba de algo así como de un eje Cuba-Vietnam frente a lo que era el marxismo-stalinista si se quiere, de la Unión Soviética o a la versión China de su propio proceso revolucionario, y la característica esencial que tenía para nosotros esta especie de eje de Cuba y Vietnam era precisamente su enganche con todos los movimientos de liberación de los países del tercer mundo, y al mismo tiempo exigiéndole consecuencia en sus objetivos, tanto en lo que hace a la sociedad que quería construir como en las estrategias a desarrollar, planteaban claramente la necesidad de un movimiento guerrillero, pero me parece que también estaba planteado desde la perspectiva del enganche de esos movimientos guerrilleros con los propios movimientos de liberación nacional de cada uno de los países. Esto incluso lo lleva al Che, esto es otro tema de otro tipo de debate, a plantear las concepciones distintas en lo económico, en las concepciones filosóficas toda la idea del Hombre Nuevo, la idea de los incentivos morales por encima de los incentivos materiales, todas las cosas que en algún momento parecieron puro idealismo pero que hoy, tantos años después, después de la caída del Muro de Berlín, después de la caída de la Unión Soviética, hacen repensar que estas ideas siguen teniendo, o nos vuelve a replantear las características que debe tener un movimiento socialista en la actualidad. Yo creo que en esa época además, la experiencia de los ’60 y de los ’70 no casualmente se plantea el tema de la guerra revolucionaria, la guerrilla como uno de los instrumentos centrales, creo que, y esto se está dando hoy en el mundo, se ve que no todas las épocas son similares, había un profundo proceso de descolonización que se estaba dando en todo el mundo, en África en Asia mucho más todavía en aquel momento que en América Latina, el fuego lo rompe en América Latina la revolución cubana precisamente, había en el caso nuestro, en el caso de América Latina, la crisis de todo el modelo si se quiere de sustitución de importaciones, del desarrollismo del capitalismo nacional, de la alianza para el progreso, que planteaban los estados Unidos para tratar de competir con la influencia importante que tenía la revolución cubana y el pensamiento y los planteos del Che en América Latina, entonces ese era el contexto en que esa estrategia estaba planteada, y creo que efectivamente en aquella época muchos, asumo incluso autocríticamente, simplificamos esa estrategia en términos de lo que el compañero denominaba el foquismo, como lo llamábamos en aquel momento, que tuvo mucho realmente, que fue como una caricatura de esa estrategia revolucionaria más amplia que aparecía como el ejemplo de la revolución cubana, también la lectura de la revolución cubana fue muchas veces una lectura muy simplificada, por ejemplo en el planteo que hacia Régis Debray, de la historia de la revolución cubana prácticamente no existía ni los movimientos del partido ortodoxo y el 26 de Julio, ni el movimiento de la lucha urbana en las ciudades, era un foco simplemente descolgado, bueno, ese pensamiento de Régis Debray y el planteo de que las ciudades incluso aburguesan y la guerrilla es la única que garantiza la consecuencia revolucionaria tuvo mucho que ver con el modo de caricaturizar, como digo, una estrategia que tenía profundos asideros sociales, políticos y económica incluso en toda la crisis que vivía América Latina en aquella época. Digo también esto en función de que cuando yo empezaba al principio el relato de lo que son hoy el laboratorio de estrategias que se están desarrollando en América Latina, no es porque hayan supervivido algunos individuos o algunos movimientos hayan tenido más o menos éxito para sobrevivir al día de hoy, sino porque se está replanteando hoy, me parece, en América Latina desde las estrategias, mejor dicho, desde la actual situación mundial en donde no existe como digo un bloque socialista con las características que conocimos en aquellos años de los ’60 o ’70 y en donde por otro lado existe un imperialismo que ha adquirido un carácter abiertamente fascista, abiertamente tan unilateral y militarista que hasta en cierta medida entra en contradicciones con los propios países capitalistas desarrollados europeos, entonces, en estas nuevas realidades en que nos movemos, en que estamos, es la que me parece que es el laboratorio en que di
go se están desarrollando estas nuevas estrategias en América Latina, que tampoco significa esto que sean todas ahora estrategias de carácter reformista, como las que criticamos en aquella época, porque me parece que así como se leyó mal, o muchas veces se leyó mal, el nacionalismo de los movimientos antiimperialistas de América Latina o de los países el Tercer Mundo por asociación con el nacionalismo de los capitales europeos, que se tradujeron y se transformaron en fascismo, del mismo modo no podemos sencillamente transformar los caminos socialdemócratas del capitalismo europeo a asimilar esos caminos a las alternativas de la lucha social y electoral incluso que se dan en los países del Tercer Mundo, como lo que se está dando en América Latina. Lo dejo ahí para que comencemos a debatir.

Mujer del público:Hay otra experiencia que yo me olvidé de mencionarla, que es el zapatismo, que además tiene que ver con este surgimiento de los movimientos originarios, como los llaman a los movimientos indígenas en América Latina, y creo que están ensayando su propio camino que no es estrictamente el camino de guerrilla, sino de imponerse en los orígenes desde un estado propio prácticamente, es algo parecido a lo que empieza a pasar en Bolivia, lo que pasa es que las revistas no lo registran, de que el movimiento indígena tiene sus formas de autogobierno, en zonas donde ellos declaran el estado de sitio, en donde no pueden garantizar la seguridad las fuerzas armadas ni judiciales que ingresen en esa zona. Esta es una cuestión, la otra cuestión es algunos como Holloway que saca conclusiones que a mi juicio son absolutamente discutibles, me parece que son más sus concepciones que la experiencia que están desarrollando el zapatismo en México, yo no podría descalificar por sus concepciones lo que está haciendo el zapatismo en México, esto es lo que me parece.

Bohoslavshy: De eso que vos preguntas, yo mencioné a vuelo de pájaro, hay dos cosas que todavía tienen que ver como dice Jorge, la influencia de las ideas del Che con respecto de los movimientos indígenas. El Che lo menciona, habla de ello e incluso lo conocía personalmente por Guatemala, por Perú, por Bolivia, las experiencias indígenas, no pone el eje en ellas, porque además hay que ver parte de su propia experiencia, esta realidad social y étnica no existía en Cuba, pero los movimientos revolucionarios inspirados, yo lo mencioné en el caso de Guatemala, inmediatamente que se conforman bajo la idea de la revolución cubana y del Che, en Guatemala en su propia realidad, de entrada lo toman tanto las FAR como después el Ejército Guerrillero de los Pobres, tanto es así que la bandera del Ejército Guerrillero de los Pobres creo que tiene 23 estrellas que representan cada una de las etnias, es decir, en aquellos países en donde la cuestión indígena está presente en los movimientos revolucionarios la tomaron, en Nicaragua, distinta en donde las etnias indígenas son minorías y además están escindidas geográficamente, prácticamente Nicaragua dentro del tamaño de su país es como dos países y en la zona oriental el sandinismo no tuvo desarrollo político tanto que había un chiste que decía que en Bluefiels y en Puerto Cabezas se enteraron por radio que había una revolución, estamos hablando de un país que es apenas más grande que la provincia de Entre Ríos, y no tuvo este desarrollo, es decir, el sandinismo no tuvo, no abrevó en los movimientos indígenas y se creó todo un problema que es para hablar después. Con respecto al zapatismo hay dos cosas y estoy de acuerdo con lo que dijo Jorge, una cosa son lo que algunas personas se ponen a escribir sin siquiera conocer la experiencia original, el zapatismo, original, se conforma como un movimiento armado, que se plantea una sublevación armada nacional que debate con una serie de otros contingentes distintos de todo el país que no llega a un acuerdo común, que toman una iniciativa armada, que es la sublevación de enero del ’94, cuando aparecen a la luz pública, que fracasan en parte, porque son inmediatamente cercados y que tienen que reelaborar su planteo político a la luz de la situación que se ha producido como resultado de su propia iniciativa militar. Después de esto, más allá de la lectura que ellos mismos están haciendo, que seguramente que es la más importante, el énfasis en la cuestión indígena del movimiento zapatista tiene una raíz similar a los movimientos revolucionarios guatemaltecos, porque además si se piensa geográficamente, es decir la frontera México ­Guatemalteca es totalmente artificial, y Chiapas que es el Estado mexicano donde está implantado fuertemente el zapatismo, es colindante con Guatemala y tienen similitudes tanto en su conformación socioeconómica, como en su cultura. La otra cuestión, esto que se hace del zapatismo como una supuesta lucha por el no poder, es tan ridícula que da una idea patética de la ignorancia, están planteando que un movimiento que tiene virtualmente una zona liberada, como él dice un propio estado con sus propias normas, incluso ahora avanzan a lo que ellos llaman las formas del “Buen Gobierno” en la actualidad, para decir que no luchan por el poder, cuando ellos mismos han instalado un propio poder, bueno lo mismo paso, y coincido totalmente, con alguien que escribió un libro como Régis Debray tuvo un vinculo personal y desarrolla una teoría que otros toman una idea, que otros toman y elevan a categoría de teoría, entonces hacer de esto una teoría y una interpretación es nada más que una forma acomodaticia de gente que no tiene ninguna iniciativa ni interés revolucionario, y que son sociólogos de pacotilla, que no saben de lo que hablan, que vayan a ver a los militantes originarios del Ejército Zapatista, y se les hubiesen reído hace 20 años cuando empezaron, algunos militaron en el Sandinismo Nicaragüense, se reirían como creo que es lo que merecen.

Hombre del público: yo quería preguntar porque hoy parece que renunció Cadeira, renunció a pertenecer al PT y bueno, Lula llegó con 55 millones de votos pero el presidente del Banco Central lo pusieron del norte, digamos, entonces digo, esto es lo que hay, que no sé cómo llamarlo.

Lewinger: Yo creo que es más que lo que hay, es cierto que el presidente del Banco Central lo puso él, que la política económica que está desarrollando es muy condicionada por el Fondo Monetario, es absolutamente cierto todo eso, tan cierto como que él pretende o buscó una alianza con la fuerte burguesía industrial nacional del Brasil, que aun ese sector está en discrepancia con los planteos de apoyo a los sectores financieros que esta desarrollando en muchos aspectos el gobierno del PT, pero junto con esto, lo que me parece interesante es no agotar lo que es la larga experiencia de organización del Partido de los Trabajadores como partido político pero también como movimiento, porque en realidad incorpora ambas cosas, los movimientos sociales y la fuerza política que fueron construyendo, no agotaron la figura de Lula como dirigente, yo creo que es un fenómeno, una fuerza política y social de enorme vitalidad, este tipo de discrepancias, que no es la única, la hubo también con la reforma de la jubilación, con la reforma tributaria, hay todo un proceso de cuestionamiento interno en el partido, pero sobre todo, y además hay un proceso muy fuerte de cuestionamientos social, por ejemplo por el movimiento de los Sin Tierra, entonces este fenómeno si no lo pueden contener, desde el actual planteo de Lula, sea que no lo quiere hacer, sea que no lo puede hacer, sea lo que sea, va a profundizar el avance de un movimiento popular el cual no tengo duda de que el PT formara parte, o gran parte del PT formaran parte de todo esto en Brasil, lo que pasa que Brasil además tiene, por eso la síntesis de lo que yo decía anteriormente es que no existe la posibilidad de generalizar, cada país tiene su particularidad y los caminos de su proyecto o de su proceso revolucionario pueden tener y tienen denominadores comunes, entre otros desde el momento en que enfrentamos el mismo imperialismo y desde el momento en que esto nos impone determinados elementos de coyunturas regionales incluso, como fueron los de la dictadura y demás, pero la naturaleza del proceso revolucionario es absolutamente particular y Brasil es un país muy especial, no solamente por su tamaño sino porque Brasil no tiene un proceso de independencia como el resto de América española, para empezar por allí, lo que hicieron la monarquía portuguesa, cuando lo invadieron Napoleón Bonaparte, fue irse a Brasil, no mandar un virrey y quedar preso en España como hizo la monarquía española, o sea que hay desde eso, hay todo un proceso de unidad que incluso estuvo vinculado a todo el movimiento del esclavismo que fue la base de la unidad del imperio portugués en Brasil, y que genera toda una serie de concepciones acerca de los cambios en el marco de la continuidad que tienen los brasileños que es un fenómeno a tenerlo muy, muy en cuenta de alguna manera. Sería muy largo esto, pero me parece que tendríamos que conocer un poco más, es un país del que me da la sensación, desconocemos completamente desde su historia, o mucho de lo que es su historia y de lo que es su fuerza social y los elementos revolucionarios que anidan en ese movimiento, en ese país.

De Santis: Mera cuestión marginal, pero a mi también me tiene muy entusiasmado lo de Brasil porque uno desconoce mucho, nosotros siempre hemos estudiado más la América española que Brasil, pero bueno, yo el año pasado estuve invitado en una escuela de formación política del Movimiento Sin Tierra en el sur del Brasil, una escuela que nuclea los militantes de los tres estados del sur de Brasil, fui a dar justamente unas charlas sobre el Che, un seminario sobre el Che y por un lado terminé totalmente emocionado de ver que, el Movimiento Sin Tierra es un movimiento social, entonces acá se repite movimiento social, pero no es un movimiento social como “traducen” muchos argentinos, es otra cosa distinta, es un movimiento social pero que tiene una estructura política, es una organización política revolucionaria asentada en un sector de la sociedad, ya hay un matiz distinto ahí. Justo eran las elecciones, creo que estuve entre la primera y la segunda vuelta, algo así, entonces los alumnos de la escuela, los que son militantes del Movimiento Sin Tierra, en plena campaña estaban en la escuela, hacían todas las actividades de la escuela y después a la noche salían a hacer pintadas, pegar afiches, a hacer propaganda por el PT, decididamente. Había tres militantes argentinos, de estos compañeros influenciados por los la teoría de “los movimientos sociales”, que protestaban, no quería ir a hacer pintadas, nos decían nosotros somos un movimiento social, cómo vamos a tener que hacer pintadas para el PT, entonces estaban en una contradicción, ellos estaban en la escuela del Movimiento Sin Tierra que era un movimiento social con el cual ellos estaban de acuerdo pero no estaban de acuerdo con la actividad política del movimiento social. Para el cierre de la escuela, se hizo un acto donde vinieron los dirigentes del PT, hablaron, hubo polémica, hablaban portugués y además la polémica fue muy sutil, por lo que yo mucho no entendí, pero me explicaron un poco: “apoyamos pero vigilamos” fue un poco lo que les dijeron los del MST a los del PT. Eran dirigentes estaduales no estoy hablando de dirigentes nacionales. También con los compañeros discutíamos la cuestión del PT, hasta dónde iba a avanzar, para aclrarme les hice la siguiente pregunta, porque uno ha flexibilizado un poco las posiciones. Pensaba, bueno a lo mejor es una cuestión táctica esto de un discurso moderado por parte del PT. Díganme, yo lo que quiero saber es si: ¿el PT tiene escuelas de formación política de sus militantes como esta escuela del Movimiento Sin Tierra en la que estamos nosotros? Porque para mi eso es un indicador importante, vos podes tener una táctica flexible, pero si estas formando un núcleo, no el núcleo en el sentido chiquitito, si estas formando tu militancia con una conciencia sólida, como hace el Movimiento Sin Tierra es una cosa. Porque el MST tiene ese discurso, ellos dicen nosotros no hacemos política, etc., pero vos entrás ahí a la escuela, primero el comedor, que es un salón inmenso, tiene una imagen del Che más grande que toda aquella cortina, una imagen del Che que preside el comedor. Otra cosa que me di cuenta, yo pensaba que estaba influenciado por la teología de la liberación, no, el MST es la teología es la liberación, por lo menos eso es lo que yo recogí ahí, pero no está Cristo, está el Che en lugar de Cristo, y en vez de la Biblia leen a Marx, y para mi gusto, tal vez un poco influenciado por el marxismo clásico si se quiere, son ortodoxamente marxistas, por lo menos la escuela en donde estuve es demasiado ortodoxa para mi gusto, podría ser un poco más heterodoxa, pero bueno. Entonces, volviendo a lo que decía, cuando me dicen que el PT no está formando sus militantes con una ideología revolucionaria, ahí yo me hice un signo de interrogación y me contesté: Entonces no es una cuestión táctica lo de la moderación, es efectivamente su política. Para terminar, por la cuestión esta que uno ve la importancia de Brasil, la clase de cierre va a venir un compañero del Movimiento Sin Tierra y nos va a contar la experiencia que están haciendo ellos y junto con un compañero del MOCASE de Santiago del Estero, del movimiento campesino, va a ser un cierre en tono campesino. Luis Santucho que es abogado del MOCASE y un compañero del MST. No sé si lo dije claramente, la traducción que hacen algunos grupos políticos argentinos de los movimientos sociales de otros países, me parece que es una reflexión muy interesada, que no refleja la realidad. Lo mismo acá, el compañero Quispe, el partido de Evo Morales son partidos políticos, van a elecciones, o sea disputan el poder, en la Argentina la traducción que se hace de ellos, o del Movimiento Sin Tierra, como desde la época del ’80 y del ’90 hemos tenido que escuchar que Gramsci era un intelectual de biblioteca que no luchaba por el poder, cuando en realidad era el Secretario General del Partido Comunista Italiano, termino preso por el fascismo, ¿intelectual de biblioteca?, no me cerraba, ahora he leído un poquito más de Gramsci, y bueno, la ignorancia de uno ha permitido que muchas veces todas estas concepciones no fueran refutadas a tiempo. Yo creo que en la Argentina muchas experiencias de otros países tienen una traducción errónea o mal intencionada, que deforman la realidad de lo que está pasando en buena parte del continente.

Lewinger: De este mismo tema y para ver hasta dónde y cómo influyen las ideas del Che y cómo en cualquier momento esas u otras ideas pueden ser lentamente tergiversadas voy a destacar dos cosas que señaló el compañero, en las que coincido y después en una que no coincido tanto pero que es muy importante. En primer lugar dijo como enunciado dos cosas que impactaban en la época del Che en su lectura, la frescura y lo que él llamó heterodoxia por ponerle alguna denominación porque rompía dogmas dominantes y todos fuimos o una parte importante fuimos impactados por esa frescura de esos textos que nosotros predicamos que se lean, como por ejemplo El socialismo y el hombre en Cuba, y la carta Mensaje a los pueblos a través de la Tricontinental, esa frescura y esa ruptura de dogma es la que Daniel acaba de decir, en la que no abrevan este tipo de caricaturas, sino justamente predicando el antidogmatismo, y vale el caso de lo que se decía al respecto del zapatismo y de las interpretaciones de los supuestos antidogmáticos que generan un dogma que después se expande, esto tiene mucho que ver acá con dos fenómenos que han ocurrido en Argentina en los ’90 que después me voy a referir porque yo además de hacer charlas soy un militante político y esto está en la cotidianidad, y pasa lo que Daniel relata en mi opinión, que se hace una tergiversación, esa frescura y esa heterodoxia del Che tiene una firmeza conceptual de principios, y voy a referirme a otra cosa, el compañero hizo al final, habló del imperialismo en la actualidad, todas estas influencias políticas que se traducen en estas corrientes que tenemos vigentes en todos los movimientos sociales, sindicales, de desocupados y las estructuras políticas tradicionales, ustedes habrán escuchado y voy poner casos concretos que el imperialismo ya no solamente como palabra, sino como concepto, en estas corrientes ha sido erradicado, el compañero hablaba del imperialismo en la actualidad, si estuviese sentado acá, alguno de los teóricos por ejemplo, yo soy militante sindical y por inclusión gremial soy parte de la CTA, amén de haber sido uno de los promotores iniciales de esto, el grupo político que dirige la CTA empezó hablando de la deuda externa y vayan a leer.

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