PACHECO DE CÉSPEDES: UN GUERRILLERO CUBANO EN LA GUERRA DEL PACÍFICO

Un 27 de enero de 1895, en las alturas de Torata (Moquegua), cayó mortalmente herido el guerrillero cubano Juan Luis Pacheco de Céspedes. Casualmente, hoy 27 de enero de 2014, el presidente de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, inicia la lectura de la sentencia que será inapelable y definitiva respecto a la demanda peruana por los límites marítimos con Chile.

Descubrí a Juan Luis Pacheco de Céspedes leyendo la “Historia de la República del Perú” de Jorge Basadre,  donde explica su importancia en la resistencia montonera contra el invasor chileno durante la Guerra del Pacífico. Años después, un amigo me obsequió el libro del tacneño José Humberto Giglio Varas: “Juan Luis Pacheco de Céspedes (El cubano)”. Publicado en 1990, en breves páginas nos ofrece una semblanza bastante completa de este personaje. Últimamente, pude leer la ponencia  “La chilenización de Tacna” de Rubén Darío Pachari Romero (Universidad de San Agustín de Arequipa). Pero además, gracias a internet, me informé de la opinión chilena respecto a este combatiente: fiero, desalmado, inclaudicable y por lo tanto temido

En mi reciente viaje a Moquegua visité su modesta tumba, olvidada e ignorada por la mayoría de peruanos.

El diario GRANMA de Cuba publicó un extenso artículo el 23 de setiembre de 1988, anunciando que el Congreso peruano acordó que cada 2 de setiembre se le rendiría homenaje y se nominaría con su nombre a una calle de Lima.

COMBATIENTE DESDE LOS QUINCE AÑOS

Juan Luis Pacheco de Céspedes nació en Bayamo, Cuba, en 1853. Hijo de Juan Luis Pacheco Isern y Ángela de Céspedes Izaguirre. Se incorporó a la gesta libertadora de Cuba desde el 10 de octubre de 1868, a los 15 años. A fines de ese año y tras luchar en diferentes combates contra los españoles, cae gravemente herido en el combate de Chapala. En 1872 conduce expediciones y cargamentos de armas para sus compatriotas. Después del Pacto del Zanjón, que establece la capitulación frente a las tropas españolas y pone fin a la Guerra de los Diez Años (1868-1878), reside en Estados Unidos donde conoce al peruano Leoncio Prado, quien habiendo colaborado y luchado por la causa de Cuba y siendo hijo del presidente Mariano Ignacio Prado, lo invita a combatir por el Perú frente a la agresión chilena.
Se destaca en las acciones de Socoroma, Palca, Acarí, Pachía y otras, ganándose el grado de coronel del Ejército del Perú en 1882. Habiendo participado en batallas regulares, Pacheco de Céspedes, junto a Gregorio Albarracín y Leoncio Prado, ponen en práctica la táctica de la guerra de guerrillas aterrorizando al ejército chileno mediante ataques por sorpresa, hostilizaciones y emboscadas.

EL GUERRILLERO DEL SUR

Después de la batalla de Arica (7 de junio de 1880), las fuerzas chilenas organizan expediciones a la sierra de Tacna, para liquidar a las guerrillas de Pacheco Céspedes, Leoncio Prado y Gregorio Albarracín. Así el 16 de junio de 1880 se realiza el combate en Palca entre la guerrilla de Pacheco de Céspedes contra el Regimiento Lautaro. Y en el combate de Tarata el 21 de julio de 1880 las guerrillas peruanas resultan victoriosas frente a la división de Orozimbo Barbosa.

Otras hazañas notables de “el cubano” fueron:

-Batalla de Calientes – 02 de setiembre de 1881. Guerrilla peruana encabezada por Pacheco de Céspedes ataca a fuerzas chilenas. Triunfo peruano.

-Combate de Pachía – 03 de setiembre de 1881. Columna peruana al mando de Pacheco de Céspedes enfrentan a la caballería y brigada de artillería chilenas. Triunfo peruano.

-Combate de Coari – 01 de agosto de 1883. Fuerzas patriotas al mando de Pacheco de Céspedes se enfrentan a destacamentos chilenos. Triunfo peruano.

-Batalla de Mirave – 02 de agosto de 1883. Batallón al mando de Pacheco de Céspedes enfrenta al batallón chileno al mando del Mayor Duberlí de Oyarzún. Triunfo peruano.

La actuación de Pacheco de Céspedes concurre con la resistencia de Cáceres en la Campaña de la Breña (1881-1883). Su más íntimo compañero de armas, el coronel Leoncio Prado, fue capturado por los chilenos y fusilado tras la batalla de Huamachuco (10 de julio,1883), que marcó el final de la gesta cacerista. Como organizador de guerrillas en el sur, el cubano continuó luchando después del Tratado de Ancón:

El 20 de octubre de 1883 se firma el nefasto tratado. Y el 11 de noviembre de ese mismo año se da el Segundo Combate de Pachía entre las fuerzas del capitán Matías López y las guerrillas de Pacheco de Céspedes. Posteriormente, historiadores peruanos como  chilenos se disputan la victoria. La guarnición chilena contaba con 80 hombres del batallón Ángeles, al mando del capitán Matías López y con once jinetes del batallón Las Heras al mando del alférez Enrique Stange. Según los chilenos sus bajas fueron de 18 muertos y 23 heridos, y las peruanas de 40 muertos y 24 heridos. Nótese que Stange fue el último oficial chileno muerto en la Guerra del Pacífico, y tal vez por la mano de Pacheco de Céspedes.

EL MONTONERO PIEROLISTA

Esta etapa de su vida mereció un guiño de ojo de Jorge Basadre. Lamentaba el historiador ese “pecadillo” de Juan Luis Pacheco de Céspedes que no podía empañar su memoria. No es la derrota si no la traición de seguidores de Miguel Iglesias, quienes querían delatarlo para que concluyan las hostilidades y la invasión, lo que obliga al cubano a refugiarse temporalmente en Bolivia, donde ocupará cargos como asesor del estado. Cuando retorna al Perú dedica tiempo a sus asuntos familiares y económicos. Se casa, tiene hijos e hijas, hasta que se vio involucrado en nuevas contiendas civiles.

Se suma a los peruanos que combaten bajo las órdenes de Andrés Avelino Cáceres al presidente entreguista Miguel Iglesias. El cubano lucha en Casapalca y Huaripampa en 1885. Entre 1886 y 1888 fue jefe del regimiento de gendarmes de Lima nombrado por Andrés Avelino Cáceres durante su gobierno (1886-1890) por especial consideración a su valor y entrega. Aquí es donde le perdemos la pista a Pacheco de Céspedes y sólo podemos especular acerca de un sorprendente cambio de rumbo.

Estalla la guerra civil de 1894-1895,  que se origina con el alzamiento popular contra el segundo gobierno del general Cáceres. Este alzamiento fue encabezado por el caudillo civil Nicolás de Piérola. La causa inmediata fue la cuestionada elección de Cáceres en 1894, fuera del marco constitucional.

Juan Luis Pacheco de Céspedes tomó partido por Piérola contra Cáceres y regresó a las sierras del sur para organizar guerrillas. Es así como muere en combate, en las alturas de Torata (Moquegua), un 27 de enero de 1895 fulminado por dos balazos, uno en el tórax y otro en el cráneo. Así concluye la vida de un combatiente irreductible, audaz y donjuanesco, tentador personaje para una novela que aún no se ha escrito.

EL CONTEXTO PERUANO-CUBANO EN EL SIGLO XIX

La participación de Pacheco de Céspedes en la Guerra del Pacífico a favor del Perú puede explicarse a través de la descripción del contexto histórico. Esta muestra temprana de solidaridad internacionalista cubana se entiende por varias razones que enumeramos:

1.- José Martí, tal como demuestran algunos de nuestros artículos, fue el cubano que más amó al Perú. En las buenas y en las malas, el verbo de Martí se puso al servicio de los peruanos para respaldar únicamente causas justas. Su amor por las razas indígenas y su admiración por el Imperio Incaico se expresan en incontables artículos y tratados.

2.- El primer país que reconoció a la República de Cuba fue el Perú.

3.- Los peruanos amaron a Cuba considerándola un bastión de la lucha contra el colonialismo español. Leoncio Prado fue el fundador de la Marina de Guerra cubana desde el momento que secuestró la fragata Moctezuma para luego izar la bandera de la estrella solitaria. Su hermano Grocio Prado combatió en tierra cubana bajo el mando de Antonio Maceo contra las fuerzas españolas. El padre de ambos, presidente Mariano Ignacio Prado, con regularidad y desprendimiento brindó asistencia económica a los insurgentes.

4.- Los literatos peruanos se sumaron a la causa de la independencia de Cuba. Ricardo Palma estuvo en La Habana y escribió con profundo cariño y respeto acerca de la literatura cubana, de sus bohemios más lúcidos y de los logros políticos en los cuales la intelectualidad participaba. Y escribe Palma: “Cuba es el punto donde convergen las miradas de todos los que creemos que la patria es un culto y la libertad un derecho”. Mercedes Cabello de Carbonera escribió la novela “Sacrificio y recompensa” a favor de la causa cubana así como diversos artículos en La Habana Elegante y en el Diario de la Marina. Abelardo Gamarra “El Tunante” tuvo la osadía de reclutar entre sus contemporáneos una partida de voluntarios dispuestos a morir por Cuba, pero la guerra con Chile frustró el viaje de aquella joven expedición.

5.- Así como un cubano comandó la guerrilla sureña en plena Guerra del Pacífico, Martí escribió en contra de la barbarie chilena durante la invasión y a favor del Perú desde el comienzo del conflicto. Martí anota en su Cuaderno N° 13 (tomo 21 de Obras Completas, edición cubana) sus recuerdos de la lectura Historia de la Guerra del Pacífico, de Diego Barrós Arana (Santiago, 1880): “Niego a Chile el derecho de declarar la guerra al Perú.” Critica mordazmente la innecesaria vesanía de las tropas ocupantes de “…el Perú, ardiente y generoso…”. (*)

Creo que estas circunstancias históricas dejan suficientemente explicados los motivos de Juan Luis Pacheco de Céspedes. Se hizo peruano sin dejar de ser cubano. Cayó gravemente herido en varios combates. Se casó con una peruana de abolengo después de haberla secuestrado, con quien tuvo descendencia. Y sus restos descansan en el cementerio de Moquegua, bajo una humilde lápida puesta décadas después por el Batallón Húsares de Junín. Honor y gloria a este cubano ejemplar.

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(*) Esta investigación la di a conocer en la web Páginas Martianas, cuyo texto literalmente ha sido plagiado por un reconocido escritor y profesor vallejiano que no tiene escrúpulos. Bien le habría valido citar la fuente. Ocioso que no cosecha los frutos de su investigación, piratea los esfuerzos ajenos.

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