Debate culto y cultura del debate en Internet

Por: Néstor del Prado

El pasado jueves 9 de julio de 2015, tuve la dicha de coordinar un encuentro de intercambio de experiencias y opiniones sobre el asunto de este artículo. Participaron como expositores el MSc. Juan Fernández, asesor en el  Ministerio de Comunicaciones y miembro del Grupo Asesor Multisectorial del Secretario General de las Naciones Unidas para el Foro de Gobernanza de Internet; y del analista nacional e internacional, Reinaldo Taladrid. Se encontraban especialistas e interesados en el tema de más de 30 entidades de la actividad científica, productiva y  artística.

En la presentación del foco del encuentro plantee

  • Internet no es en sí misma ni buena ni mala, depende del uso que de ella se haga.
  • Estar en las Redes Sociales, no garantiza triunfo de las ideas y las confrontaciones, pero no estar facilita una derrota.
  • La única manera de proteger un secreto de los gestores y protagonistas de las Redes Sociales, es no compartirlo, y como no compartir un secreto lo hace prácticamente disfuncional, le sigue el siguiente corolario: no hay secretos inaccesibles a los desarrolladores y navegantes inquietos y justicieros de las Redes Sociales.
  • Las Redes Sociales son y serán un verdadero azote para los que tienen contenidos que ocultar. Basta un clic y a volar millones de palabras supuestamente guardadas en cofres impenetrables. Conozco un antídoto universal para la fuga de informaciones en las Redes Sociales: no mentir jamás y no decir jamás lo que no quieras que se sepa.
  • Hemos perdido en los últimos 20 años como civilización, el oficio del pensar, de ejercitar el criterio propio, y su recuperación no será automática. Las REDES SOCIALES son peligrosas para los que aprenden si pensar y mucho más peligrosas para los que piensan sin aprender.
  • A diferencia de otros conocimientos y habilidades, en la que se requiere un proceso formal de enseñanza-aprendizaje, la heurística y el ensayo-error, propicia el aprendizaje de  personas más jóvenes, menos inhibidas y con todo el tiempo del mundo para enajenarse o instruirse
  • Veamos ese supuesto juego de palabras: debate culto y cultura del debate.
    • Quiénes están aptos y facultados para decidir lo que es culto y lo que es inculto. En las ciencias naturales y exactas es bastante fácil afirmar lo que es verdadero y lo que es falso, lo científico y lo pseudocientífico; pero en las ciencias sociales la cosa cambia, se vuelve borroso, la subjetividad sale al combate.
    • No obstante para construir y desarrollar una sociedad con funcionalidad aceptable, se hace imprescindible intentar lograr un consenso social, en que se hagan dejaciones de preferencias y puntos de vista, a favor de la citada funcionalidad social.
    • Cultura es mucho más que arte y literatura, que ciencia y religión, que ética y moral; es la huella de los seres humanos en la sociedad en que viven; son los valores compartidos y disentidos, es la manera de pensar y hacer. En una ocasión, yo entonces bastante menos viejo, escuché a un maestro de ceremonia decir: luego de esta parte política, pasaremos a la parte cultural. Como si lo que había ocurrido dos horas antes no hubiese sido un excelente acto cultural, pletórico de una riqueza humana impresionante.
    • Por tanto cuando hablamos de un debate culto, nos estamos refiriendo a compartir contenidos valiosos para todos o casi todos, a una manera de intercambiar ideas, informaciones, convicciones, dudas, proyectos, decisiones, criterios de manera ecológica, armonizadora, constructiva, respetuosa, civilizada, centrada en el mejoramiento humano individual grupal y social
    • Cuando hablamos de cultura del debate es la aprehensión de conocimientos y comportamientos aconsejables para que el debate sea propiciador del crecimiento humano, de esa necesaria meta de lograr la mayor cuota de felicidad para todos; una parte de esa felicidad es invariante, otra varía en dependencia de las preferencias  de cada cual. En ocasiones hay que aplicar aquella sabiduría del sacerdote colombiano que en el debate sobre la supuesta inmortalidad del alma dijo. “Para qué vamos a discutir si el alma es mortal o inmortal, si todos estamos de acuerdo que el hambre sí es mortal, y de esa está plagada nuestro América Latina”.
    • Para que el debate culto y la cultura del debate anden en armonía, es necesario que se cumplan al menos los siguientes requisitos
      • Libertad de expresión para todos. ¿Es algo alcanzable o es un sofisma?
      • Evitar la manipulación. La manipulación de la información es algo muy desarrollado y muy utilizado
      • La verdad y transparencia máxima posible en lo que se dice
      • Expresiones bien expresadas, claras, coherentes; lo que no excluye lo metafórico, lo chistoso y vuelos literarios embellecedores del lenguaje
      • Respetar a los demás, su persona y sus puntos de vista; las expresiones irrespetuosas casi siempre obedecen a la falta de fundamento, al ejercicio de la razón de la fuerza por encima de la fuerza de la razón
      • Repensar la práctica de los apodos y pseudónimos, de las expresiones aberrantes para identificarse sin hacerlo, que evidentemente entorpecen la comunicación interpersonal
      • Repensar la conveniencia de saber dónde viven los que escriben y de qué viven

Juan Fernández mi colega de tantos años, comenzó por defender apasionadamente que afirmar el supuesto carácter apolítico o imparcial de Internet, era un error, lo argumentó pero decidimos no centrarnos en esa polémica discusión

Expuso datos y ejemplos reales que apuntan a la toma de conciencia de la complejidad que entraña Internet,  en sus dimensiones política, militar, económica, social, legal; y  reveló información poco conocida sobre sus orígenes.

Por su parte Reinaldo Taladrid, mi alumno en La Lenin, se basó ingeniosamente en el debate que se produce  en el tema de la pelota y lo que sucede en general.

Taladrid consideró que lo de cultura del debate es una especie de cliché.

Afirmó categóricamente que Internet  era algo indispensable para poder analizar y opinar.

Caracterizó a los debates que se producen en Internet de la siguiente manera:

  1. Todos consideran que tienen la verdad absoluta
  2. Hay un alto nivel de intolerancia
  3. Abundan las ofensas personales
  4. No se asimila el punto de vista del otro. Se responde sin escuchar, sin leer ni analizar a fondo
  5. No aceptan ser criticados, ya sean funcionario o foristas. Se tiende a la justificación  con las insuficiencias de otros
  6. Abundancia de moderadores manipuladores.
  7. Reacción defensiva

Considera que hay una pregunta clave para evaluar la calidad del debate: ¿Qué deja de positivo ese debate?

Consideramos que se produjo un buen debate, con la participación de comunicadores, juristas, ingenieros, economistas, sociólogos, publicistas entre otros profesionales.

Estamos frente a una temática en la que hay mucho que investigar, que aprender y que avanzar.

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