Nueva cita de Feria FITCuba con La Habana

fitcuba3.jpgComo un viaje a la semilla se avizora la próxima Feria Internacional de Turismo de Cuba (FITCuba), que a principios del mes entrante  acontecerá en La Habana, donde nacieron esas bolsas y han vuelto a sesionar una y otra vez.

En su venidera edición 36,  con sede en el Parque Morro-Cabaña,  la capital del país se encontrará inmersa en avanzar en los preparativos de cara al medio milenio de la Villa de San Cristóbal, previsto para celebrarse en 2019.

El protagonismo de estas citas lo ha compartido la más importante urbe local, con el balneario de Varadero y las cayerías al norte de las centrales provincias de Villa Clara y Ciego de Avila, pero siempre la más relevante reunión de la industria nacional del ocio regresa a sus predios.

La vez anterior que estos dominios acogieron a los delegados a FITCuba fue en 2011, cuando su reinado lo compartió con México como nación invitada de honor, y el multidestino, como producto.

Sobran las razones para explicar tales retornos.

Devenida con el paso del tiempo en un enclave privilegiado para las comunicaciones y el comercio;  hoy, el centro administrativo, político, económico  y científico del territorio caribeño, crece a los ojos del universo, testigo de cómo- a pesar de las limitaciones que afronta la Isla por el bloqueo de EE.UU.  y  la crisis internacional- su imagen mejora para bien de sus pobladores y del turismo que la prefiere, aunque muchos resulten aún los temas pendientes.

Poseedora de un gran caudal de historia y tradición, La Habana  constituye el destino cultural por  excelencia de la mayor de las Antillas.  Atesora a su vez otras múltiples ventajas en su condición de polo turístico: playas de calidad, una arquitectura colonial de genuina riqueza y numerosos sitios de recreo.

En ella se concentran  grandes hoteles, los cabarets más rutilantes y los más renombrados restaurantes.

Dueña de una planta habitacional de categoría, la región turística citadina recibe clientes por vías aérea, marítima y terrestre, en este caso procedentes de las restantes provincias, con énfasis de la Península de Hicacos,  distante apenas a 132 kilómetros. También su sector no estatal, en franca expansión,  sienta pautas.

Y no ha sido solo su afamado Centro Histórico,  el que se ha beneficiado con las inversiones para la   salvaguarda de su patrimonio, sino que fuera de sus fronteras devienen asimismo ostensibles los esfuerzos para que en el panorama citadino se preserven sus bondades, en aras del disfrute de las presentes y futuras generaciones; así como de la ascendente cifra de visitantes de las más diversas latitudes que escogen a Cuba- y a La Habana en particular-, como su opción ideal para las vacaciones.

Los frentes de trabajo son muchos, como  los casos de la reconstrucción de la Manzana de Gómez, donde se   erigen una red comercial y un hospedaje de lujo de unas 300 habitaciones; y  el  Capitolio Nacional, complejo empeño que una vez terminado albergará la sede del Parlamento. Ya fueron rejuvenecidos asimismo  los Teatros Martí y el “Alicia Alonso”, ambos con atractivas carteleras.

Mención aparte merece lo que está sucediendo en la Avenida del Puerto, cuyas obras, al decir de algunos, parecen cosas   de otra galaxia. Iniciativas creadoras van dotando a esa fundamental arteria de una vida nueva, donde todo un conjunto de intervenciones conllevan una función social, recreativa y para el ocio.

No en balde, esta localidad se incluyó entre las 25 más fotografiadas del planeta. Concretamente, la capital cubana ocupó  el puesto número 21 del ranking hecho público por Shigstmap.    También- y más reciente- trascendió su inclusión, junto a otras seis urbes,   como una de las  siete ciudades maravillas del mundo moderno.

Cuba está conectada con más de medio centenar de ciudades del orbe  y mantiene en funcionamiento 10 aeropuertos   internacionales, de estos el más importante y moderno el de La Habana; mientras la conexión por mar se establece gracias a 10 marinas, entre éstas las capitalinas Tarará y Marina Hemingway.

Más del 50 por ciento de los turistas arriban a la nación por la bien llamada puerta de Cuba al mundo; y ahí mismo, desde el impacto visual primario, sumada la idiosincrasia del cubano comienza a gestarse entonces el ajiaco de sentimientos que la capital de la ínsula despierta en sus visitantes, esos mismos que, sin haberse puesto de acuerdo previamente, a su regreso a sus países de origen empiezan a promover el destino entre amigos y familiares.

A la avalancha de vacacionistas de los más diversos confines,  se han sumado a su vez en los últimos meses los  procedentes de Estados Unidos que, aunque siguen sujetos a estrictas restricciones, inundan con su presencia los rincones habaneros, ávidos por conocer y recuperar el tiempo perdido.

Descrita en síntesis, es esta y no otra la que será entonces la anfitriona de la XXXVI Feria Internacional de Turismo, FitCuba 2016,  dedicada, además, a la promoción del producto cultural y al mercado de Canadá, responsable de flujos millonarios cada año.

tomado de http://www.acn.cu/

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