Socialismo del Buen Vivir, el oxígeno vital

La Revolución Ciudadana, encabezada por el presidente Rafael Correa en Ecuador, cumplió el último 15 de enero una década en el ejercicio de la aplicación democrática del poder al frente del gobierno en el país sudamericano.

El novedoso sistema de administración nacional ha sido liderado por Correa desde 2007 con el objetivo de lograr la refundación del Estado y consolidar el programa social que persigue construir el socialismo del buen vivir, según ha explicado el mismo estadista.

Se trata de un proyecto político liderado por el partido Alianza PAIS y que prioriza al ser humano por encima del capital y las acciones del gobierno viabilizan el servicio a las grandes mayorías populares.

La mayoría de los analistas coincide en afirmar que la Revolución Ciudadana ha construido un proceso de cambio radical en pos de fomentar una sociedad incluyente, solidaria y justa, y además promover la libertad basada en la justicia, la democracia, la paz y las relaciones equitativas.

Desde 2007 hasta mayo de 2015, en Ecuador se han aprobado más de 190 leyes para transformar las relaciones de poder e impulsar garantías sociales a todos los ciudadanos. Esa cantidad de leyes están distribuidas de la siguiente manera: 27 por ciento en modelos de desarrollo, 24 por ciento en reorganización del poder y reconocimiento de la participación ciudadana, 18 por ciento en derechos del Buen Vivir, entre otros contextos trascendentales.

Correa igualmente aprobó democráticamente en 2008  la nueva Constitución de Montecristi, que reconoce como sujeto de derechos a la naturaleza, un plan legislativo cuyos ejes son el ser humano, la vida y la madre natura, y que emergió para ser aplaudido como el modelo de desarrollo en el Ecuador.

Su núcleo programático fue la recuperación y la planificación de políticas públicas, en conjunción con un sistema de reajuste descentralizado y participativo, con objetivos nacionales, de corto y largo plazo.

El mandatario Rafael Correa entregará la presidencia el 24 de mayo. Foto: Prensa Latina

[Algunas claves del éxito de Correa, según la revista online Sputnik News]

Un hecho es que La Revolución Ciudadana logró rescatar al Estado ecuatoriano del secuestro en que lo mantenían los grupos fácticos de poder, y alcanzó ese objetivo sin tener que seguir las recetas de los organismos internacionales, han acentuado analistas citados por Telesur, PL y Russia Today.

Adicionalmente en noviembre de 2010 se amplió el horizonte del programa gubernamental de Rafael Correa con dos innovaciones políticas adicionales: la revolución ecológica y la revolución de la justicia.

El Socialismo del Buen Vivir y la convicción que ha guiado las acciones de la Revolución Ciudadana son la restitución del ser humano como centro de atención estatal. La equidad y la libertad son valores accesibles para que el proceso de transformación integral del país no pierda su inmenso valor moral.

Muchos politólogos en Latinoamérica recuerdan que Correa accedió a la presidencia de Ecuador luego de un largo período de salidas anticipadas de jefes de Estado (Abdalá Bucaram en 1997, Jamil Mahuad en 2000 y Lucio Gutiérrez en 2005).

En el cenit de la Revolución Ciudadana la idea esencial del proyecto es fomentar la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones, recuperar el papel del Estado y propiciar un cambio en el modelo de desarrollo económico.

El mandatario dictó como primer gran hito la meta de convocar una Asamblea Constituyente que estableciera las bases institucionales del tan anhelado cambio estructural nacional, en medio de un contexto de desequilibrio socio-económico derivado de una retórica poco convincente de la llamada partidocracia y normativas de ajustes estructurales neoliberales.

En el Ecuador de 2008 aparecieron algunos obstáculos para los planes de beneficio popular de Correa y un grupo de diputados que se oponían a los mecanismos utilizados para la convocatoria a la Asamblea Constituyente fueron destituidos de sus cargos mediante una resolución del Tribunal Supremo.

La nueva Constitución innovó la tradición institucional, creó una larga lista de derechos ciudadanos, consagró la intervención de la ciudadanía en la toma de decisiones públicas, postuló el Consejo de Participación Ciudadana, estipuló la cooptación de la voluntad popular, legitimó la designación de los jueces supremos y constitucionales, entre otras optimizaciones de las capacidades del Ejecutivo.

En el escenario económico, el gobierno de Correa propuso la creación de una nueva matriz productiva con el propósito, entre otros acápites, de que el país redujera su dependencia financiera de los ingresos provenientes de la explotación de hidrocarburos, una idea que fue ampliamente respaldada por la totalidad de las organizaciones ciudadanas, incluso algunas opositoras.

[Recomendamos la entrevista: Rafael Correa: «Estamos dejando una economía en crecimiento»]

El estadista ha defendido siempre la estrategia de que la industria doméstica no debe focalizarse solo en la explotación minera como suprema fuente de ingreso de recursos a la caja fiscal, sino además hay que  desarrollar un modelo de expansión alternativa como medio para financiar el presupuesto nacional.

Lo cierto es que bajo el modelo de Correa, la nueva arquitectura constitucional, los favorables precios petroleros, el gobierno ecuatoriano fue implementando un contexto donde desaparecieron de forma paulatina los problemas redistributivos que anteriores administraciones afrontaron.

Petroamazonas reportó resultados exitosos en los pozos Palo Azul Norte 51, Shushufindi 169, y Coca K-25 y en Apaika. Foto: Andes

En 2013 Correa inició su tercer mandato presidencial, aupado por un innegable capital político y popular y una boyante coyuntura económica que dejaron por sentado que Ecuador ya no es el mismo. El país ha mejorado exponencialmente en cuanto a infraestructura, sistema de educación superior, combate a la burocracia, niveles de tolerancia política, y respeto a las instituciones democráticas.

El gobierno de Rafael Correa ha destinado más de mil millones de dólares para nuevas universidades: la Universidad de las Artes, la Universidad Regional Amazónica; la Universidad Nacional de Educación; y el proyecto Yachay, que funge como una ciudad del conocimiento.

En educación superior, Ecuador es el país de su zona que más invierte con 2,00 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), superando a Bolivia, Paraguay y Uruguay, que se encuentran por debajo del 2 por ciento.

El Estado ha invertido 13 mil 500 millones de dólares en salud en los últimos 9 años, según indican las cifras del Ministerio de Salud de Ecuador. El país cuenta con 21 hospitales nuevos, alrededor de 20 mil nuevos profesionales médicos se han sumado al sistema público, mil 200 de ellos ecuatorianos que habrían migrado del país durante la crisis de los 90.

La pobreza por ingresos urbana y rural ha experimentado un descenso importante. La urbana marcó una baja del 24,3 al 16,4 por ciento mientras que la rural se desplomó del 61,3 al 35,3 por ciento.

De acuerdo con la mayoría de los expertos electorales, la lógica de la Revolución Ciudadana prevalecerá después de 2017 cuando se prevé que los sufragios generales revelarán las preferencias del electorado en respaldo del proyecto creado por Rafael Correa hace 10 años, cuando  fundó un Estado modélico en una Latinoamérica azotada por altos contrastes.

Rafael Correa, un economista de origen humilde graduado a nivel superior en el extranjero, ha dejado para la posteridad varios grandes éxitos en el ámbito socio-político: reducción de la pobreza, ha sacado a millón y medio de ecuatorianos de la pobreza desde 2007 a 2014.

Además impulsó la renegociación de la deuda externa, definió la educación como una prioridad porque instauró un reparto presupuestario que ha convertido a Ecuador en el país latinoamericano que más invierte en este capítulo.

[Descubre qué pensaba el Comandante en Jefe Fidel Castro sobre Rafael Correa]

Se le aplaude asimismo la creación de un sistema de rentas internas, una nueva gestión del cobro de impuestos a los ciudadanos en pos de superar el problema de la evasión fiscal, y un catálogo de reformas financieras certeras que ha favorecido el aumento de sueldos, el cooperativismo y la industria nacional.

En cuanto a la lucha contra el desempleo y la sustentación del crecimiento económico, Ecuador expone cifras superiores a Perú, Brasil y Chile en varios términos semestrales desde 2014.

En resumen, la Revolución Ciudadana neutralizó las erróneas políticas neoliberales establecidas desde principios de los años 90, el polémico salvataje bancario, la virtual quiebra del sistema financiero y la inestabilidad política de los gobiernos de derecha precedentes.

Correa, catedrático universitario y líder del Movimiento Alianza País, propugnó desde sus primeros años de mandato un rol más decisivo del Estado, no a los tratados de libro comercio con Estados Unidos, más generación de empleo a través de obras públicas, y el incremento del monto de subsidios a los más necesitados.

¿Qué es la Revolución Ciudadana? Se trata del cambio radical, profundo y rápido de las estructuras injustas del país, ha sentenciado Rafael Correa.

En el marco de la política exterior, Ecuador pertenece a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), a la que se unió el 24 de junio de 2009. Esta decisión se fundamenta en la convicción de que la América morena está llamada a ser protagonista de un nuevo proceso histórico marcado por la solidaridad, concluye  el mandatario ecuatoriano.

Tomado de Juventud Rebelde

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