Las elecciones, la Constitución y los equívocos.

Pobres de los que olviden las lecciones del Maestro.

Hace unos días pasé pena ajena. Una amiga argentina me comentó una narración que había leído en un sitio web sobre el Sistema Electoral cubano y la Constitución. Ella me abordó con dudas y me pidió leerlo juntas pues había afirmaciones que le llamaban la atención.

En la medida en que avanzamos en la lectura su cara reflejaba mayor contrariedad, hasta que me dijo, ¿Es desconocimiento o  añoranza de un sistema electoral al estilo de las “democracias” occidentales?.

No sé, le respondí, tal vez estén soñando con La Habana llena de pasquines y carteles promocionando a candidatos por nadie elegidos, o deseen que se adopte el sistema de Colegio Electoral, made in USA, en el que puede salir de presidente hasta el que menos cantidad de votos populares logre.

Sueños o deseos, esto es nocivo -remarcó- porque confunde, además se ve que quien escribe tiene preparación intelectual, eso le da credibilidad y el daño que hacen sus equívocos es mayor.

Señalando un punto de la pantalla dijo, ahí tienes, un disparate, se quejan del silencio que existe acerca de los posibles candidatos a Presidente de la República de Cuba.

Me sonreí.

Es preciso aclarar que en Cuba no existe un sistema presidencialista, por lo tanto, no se elige a un Presidente de la República.

La Constitución dice en su Capítulo X: Órganos Superiores del Poder Popular, en su Artículo 69: “La Asamblea Nacional del Poder Popular es el órgano supremo del poder del Estado. Representa y expresa la voluntad soberana de todo el pueblo. Y precisa en el Artículo 70. La Asamblea Nacional del Poder Popular es el único órgano con potestad constituyente y legislativa en la República.”

En el Artículo 74, específica: “la Asamblea Nacional del Poder Popular elige, de entre sus diputados, al Consejo de Estado, integrado por un Presidente, un Primer Vicepresidente, cinco Vicepresidentes, un Secretario y veintitrés miembros más. El Presidente del Consejo de Estado es jefe de Estado y jefe de Gobierno.”

Por lo tanto, no existe la figura de Presidente de la República.

Artículo 89: “El Consejo de Estado es el órgano de la Asamblea Nacional del Poder Popular que la representa entre uno y otro período de sesiones, ejecuta los acuerdos de ésta y cumple las demás funciones que la Constitución le atribuye. Tiene carácter colegiado y, a los fines nacionales e internacionales, ostenta la suprema representación del Estado cubano.”

En resumen, la dirección del Estado se ejecuta de forma colegiada.

Queda claro que en tanto la ANPP no se reúna y elija los candidatos para presidente del Consejo de Estado, y para el resto de sus integrantes, estos no existen, porque nadie ha sido nominado aún para esos cargos.

Continuamos la lectura y saltó un deseo, al parecer insatisfecho: poder criticar al gobierno sin ser confundido con los que quieren el capitalismo para Cuba.

En ese punto mi amiga dijo, ¿estos no ven la  TV  o no leen la prensa estatal? Porque yo que soy extranjera he visto reportajes que reflejan problemas originados por el burocratismo, la falta de gestión, la indolencia, etc., con eso están  criticando al gobierno en el nivel que le corresponda y no he escuchado de nadie despedido o calificado de contrarrevolucionario, y tengo amigos en el medio.

Y agregó, si lo que desean es criticar a la máxima dirección del país directamente y sin temor, que lean lo que escribió Gabriel García Márquez sobre esto y Fidel: “Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones”.

Eso ocurrió en incontables veces, recalqué, y son innumerables los que pueden haber hecho lo que describe García Márquez y ni siquiera los más rancios mercenarios han podido sacar un caso en que una de esas personas haya sido detenida o enjuiciada, nunca han sido tildados de enemigos.

Me preguntó: ¿Quieres una opinión autorizada que esclarezca infinidad de veces mejor que tú?

Claro -dije.

Convencida, añadió -entonces deja que hable Fidel , “queremos una crítica responsable. A pesar de las posibles consecuencias, todo es mejor que la ausencia de críticas”.

Pues que los ilumine por completo -exclamé-

“Si se llama libertad de prensa al derecho de la contrarrevolución y de los enemigos de Cuba a hablar y a escribir libremente contra el socialismo y contra la Revolución, calumniar, mentir y crear reflejos condicionados, yo diría  que no estamos a favor de esa “libertad”. Libro, ”Cien Horas con Fidel”.

Rompió a reír, un tanto confundida la interrogue con la mirada. Intentó explicarse: es que tú dijiste que los iluminara por completo y eso me sugirió, una luz que los penetraba y dejaba ver su interior. La miré y comprendí.

Ya seria me pidió, -pon algo de Martí, él escribió para todos los tiempos,

¿Que te parece esto?,  Amar: he aquí la crítica. 

Con un gesto asintió, y mirándome reflexionó -Fidel dijo critica responsable, Martí, la definió como amar, es decir,  se critica con amor para perfeccionar  lo que se ama, jamás para dañarlo, o para darle dardos al enemigo para que lo hiera y concluyó, el que lo haga de otra manera no critica, ataca.

De momento, me confesó nos envidiaba.

¿Por qué?, le pregunté.

Porque piden derechos que tienen.

Es verdad, aprobe -casi no me percato que están clamando por el derecho a opinar sobre los posibles cambios de la Ley Electoral. Vaya desconocimiento, la Constitución, en su ya mencionado Capítulo X en su Artículo 75. Son atribuciones de la Asamblea Nacional del Poder Popular:

a) acordar reformas de la Constitución conforme a lo establecido en el artículo 137;b) aprobar, modificar o derogar las leyes y someterlas previamente a la consulta popular cuando lo estime procedente en atención a la índole de la legislación de que se trate.

Dejenme recordar que La Ley de Leyes fue aprobada en referéndum nacional, y modificaciones importantes han sido consultadas al pueblo. Reclaman lo que tienen.

Un poco para quitar  lodo de encima de mis compatriotas argumenté, la Constitución tiene muchos artículos y la gente no los domina todos. Saltó de la silla como impulsada por un resorte.

¿Tú justificas esto? Claro que no, menos en personas con ese nivel intelectual, pero es la realidad, para ayudar a que  no pase es que estamos escribiendo este artículo,  ¿O no?, calló.

Por mi parte continué leyendo, de momento apretó mi hombro, fíjate, otro derecho constitucional que ignoran y esto es más censurable. ¿Cómo pedir derecho para oponerse a un gobierno corrupto si un día existiera uno en Cuba, sin ser acusados de enemigos?

Serán torpes exclamó, en ese hipotético caso ya no existiría la Revolución, un gobierno corrupto no puede ser revolucionario.

La torpeza no es el problema, tampoco el desconocimiento -respondí, lo peor es concebir un gobierno corrupto dentro de la Revolución, algo que jamas, todos sabemos se permitirá, pero además, como de leyes y constitución estamos hablando, deberían saber que para llegar a un momento como ese, previamente  se habría tenido que violar la Carta Magna que  en su Capítulo I Fundamentos Políticos, Sociales y Económicos del Estado, Artículo 1. Cuba es un Estado socialista de trabajadores, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos, como república unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana.

Establece en su  Artículo 3, todos los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.

Y la argentina no me dio tiempo a continuar escribiendo.

-Ponles que mucho antes de que se instaure un gobierno contrario a los intereses del pueblo, ya habría que estar luchando, por derecho constitucional y por encima de todo por deber patriótico, expresó.

Yo les concluyo, si en sus entrañas patriotas son, siéntanse libres y fuertes, que a lo que aspiran ya lo tienen. Para su mayor tranquilidad, los jóvenes, que son el futuro de la patria, nos garantizaran, estoy segura, una vejez tranquila en Revolución.

En los pueblos dueños de sí mismos, el derecho ha de ser popular. José Martí. 

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