Mangosta no come cocodrilo (Parte IV). Por Fabián Escalante Font

“…Destacados artistas e intelectuales europeos dirigen un mensaje al presidente Kennedy en el que denuncian los planes de una nueva agresión norteamericana contra Cuba y demandan respeto para el derecho de autodeterminación del pueblo cubano…”

Así encabezaba un despacho el 5 de junio de 1962 la Agencia Prensa Latina, el cual sólo era una muestra de la lucha que en todas partes del mundo, estudiantes, trabajadores, artistas e intelectuales desarrollaban en favor de Cuba, denunciando a diario las maniobras de los Estados Unidos y sus planes de agresión contra la pequeña Isla del Caribe.

En América Latina las organizaciones de solidaridad y amistad con Cuba revelaron informaciones sobre las presiones que Estados Unidos ejercían sobre los gobiernos de la región para que rompieran sus relaciones con Cuba e impedir la presencia de ésta en organismos de carácter continental o para que secundaran directamente sus planes agresivos, facilitando instalaciones y hombres. Voces como la del ex–presidente de México, Lázaro Cárdenas exigían el levantamiento del bloqueo y denunciaban la agresión inminente.

Dentro de los propios Estados Unidos eran frecuentes las denuncias que realizaban organizaciones solidarias y socialistas sobre los planes de agresión y las marchas de centenares de norteamericanos frente a la sede de la Organización de Naciones Unidas para protestar por las provocaciones reiteradas de su gobierno contra Cuba.

Sin embargo, haciendo oídos sordos a esa solidaridad mundial, los planes subversivos continuaban su curso inexorable. El Grupo Especial Ampliado y su Estado Mayor analizaban para entonces los resultados de su programa y entusiasmados por los avances obtenidos apretaban las tuercas del bloqueo e incrementaban las acciones guerra sicológicas, para “la solución definitiva del caso cubano”.

En una directiva para tales efectos se proyectaban los objetivos siguientes: primero, crear un clima patético y motivar a las fuerzas para la liberación de Cuba; (…) segundo, demostrar la preocupación por la situación de los refugiados, particularmente de los niños huérfanos; tercero, demostrar el fracaso del régimen cubano para cumplir las promesas realizadas por el Movimiento 26 de Julio; cuarto, poner de realce las condiciones intolerables en Cuba y la situación de los cubanos en la Isla; (…) quinto, publicar que los ciudadanos comunes y no sólo los ricos han huido de Cuba (…)

(…) se deberán utilizar todos los medios de difusión masiva para el empleo de los resortes espirituales (como por ejemplo la plegaria por Cuba del obispo Boza Másvidal que tiene un genuino antecedente revolucionario). Retomar el ideario de Martí, haciendo uso de su memoria para subrayar el distanciamiento con los comunistas. Popularizar canciones comerciales que aludan a estas consignas (…) La señora Kennedy sería especialmente eficaz en las visitas a los niños refugiados (en un campamento cercano a Miami hay unos mil niños que salieron de Cuba sin sus padres). El impacto causado por las recientes visitas de los presidentes de Venezuela y Colombia a estos campamentos, así lo sugieren. Diseminar en el continente crónicas, documentales, dibujos animados, etc., que degraden al régimen de Fidel Castro. Elaborar informaciones con cifras estadísticas, sobre los refugiados que continuamente arriban a los Estados Unidos, Jamaica, México, Venezuela y España, para las campañas de propaganda contra el régimen de Castro (….)29

Para mediados de 1962 se encontraban transmitiendo contra Cuba más de diez emisoras radiales con programas especializados en noticias, música, religión y otros. El más virulento de estos se denominaba “Cita con Cuba”, que era el encargado de calumniar la realidad cubana, confundir sobre las medidas revolucionarias y alentar el peligro comunista, tan temido en las poblaciones que durante más de cincuenta años habían sido objeto de la propaganda norteamericana. Estos programas estaban dirigidos particularmente a los habitantes de las regiones más apartadas de la Isla, que todavía no disfrutaban de los beneficios de la radio nacional y mucho menos de la televisión.

Otro de los documentos desclasificados por Estados Unidos sobre estas actividades explicaba:

“Donde se nos niega las vías de acceso, la radio es el mejor medio para llegar al pueblo cubano. La opinión de esta Agencia es que nuestra capacidad en onda corta (La Voz de América) opera a un nivel técnico eficiente, con nueve horas de transmisión al día en idioma español (….) en realidad, es posible emitir otra señal fuerte para Cuba y la USIA ha realizado un estudio sobre diez lugares posibles para ubicar nuevos transmisores (….)

“En realidad con la capacidad de información para América Latina (….) nuestras posibilidades dependerán de la disponibilidad de fondos. El programa latinoamericano aumentó en un 32 % en el año fiscal de 1962 y aumentará a más de un 26 % el próximo, por lo tanto la disponibilidad de fondos es una necesidad real.

“Existen ejemplos de la programación actual que podría incrementarse:

  1. Radio: podemos aumentar nuestra producción de paquetes de programas radiales para la ubicación de estaciones de radio a través de Latinoamérica.
  2. Libros de caricaturas. La Agencia ha confeccionado estos libros contra Castro (cinco millones de ejemplares), teniendo gran impacto en el área. Este programa puede incrementarse.
  3. Películas cinematográficas. La Agencia ha producido un film animado sobre la Reforma Agraria en Cuba y posee dos filmes más en producción. A pesar del costo podría instituirse una creciente producción de películas (…..)

Semanas más tarde, Donald M. Wilson, director de la Agencia de Información, como si fueran pocas las medidas, proponía:

“La USIA opina que nuestras transmisiones por onda corta están saliendo a un nivel técnico óptimo. Actualmente transmitimos a diario nueve horas en español y de ellas tres son dedicadas a la programación cubana. En diciembre de 1962 comenzará a funcionar nuestra nueva instalación de la Voz de América ubicada en Greenville, en Carolina del Norte, que aumentará considerablemente la Voz de América, que opera bajo una compañía encubierta.  Es una estación de radio directamente controlada que transmite con una potencia de 50 kilowatts. La emisora tiene diez horas y media de programación, los siete días de la semana desde la Isla de Swan, en el Caribe. Los programas son escritos y grabados por cubanos exiliados que están trabajando bajo la supervisión y el control de la Agencia (…)

“Existen otras tres estaciones comerciales que difunden programas contra Castro apoyadas por una organización “de frente” directamente controladas por la Agencia (…) Los programas son dirigidos al público en general, pero haciendo énfasis en los grupos de trabajadores y campesinos. Con noticias de última hora, las emisiones realizan en vivo por hora y editoriales grabados, tratan problemas políticos actuales. “Las emisoras brindan un amplio margen de música y entretenimientos, difunden diariamente programas religiosos, y se refuta la propaganda de Castro (…)”

La CIA tiene capacidad de meterse en los audicanales inactivos de la televisión en La Habana, al utilizar pequeñas embarcaciones (…)

“La estratovisión (emisión de una señal de televisión desde una nave en vuelo) ofrece posibilidades tácticas evidentes para la utilización a corto plazo, de la televisión. “Estudios preliminares indican que las estaciones de televisión aerotransportadas, que operen sobre el territorio de los Estados Unidos y sus aguas jurisdiccionales, pudieran enviar una fuerte señal aérea a La Habana (…)

Mientras estos acontecimientos transcurrían, otras medidas de guerra sicológica se desarrollaban. La denominada operación Peter Pan, bautizada así por la historia de ficción del niño que se llevó a tres adolescentes a la tierra de Nunca-Nunca. En realidad, la maniobra había comenzado el año anterior, y tenía como fundamento crear en la población el terror a que sus hijos les  fueran quitados por el Estado, que según la propaganda sería el encargado de su educación y formación, para convertirlos al comunismo. Mensajes radiales inundaron las frecuencias de las emisoras que transmitían diariamente contra Cuba.
“Madre cubana
¡no te dejes quitar a tus hijos!

“El Gobierno Revolucionario te los quitará cuando cumplan cinco años y te los devolverá a los dieciocho. Cuando esto ocurra, serán unos monstruos materialistas.”

Monseñor Bryan O. Walsh, jefe del Buró de los Servicios Religiosos de La Florida, brindó un testimonio que refleja cómo se organizó aquello:

“Entré por la puerta lateral del Departamento de Estado. Era muy misterioso, parecía que yo trabajaba para el FBI o algo semejante. En una conversación de tres horas me plantearon que podíamos trabajar para sacar muchachos, que ellos podían conceder visas waivers, que podían darnos autoridad, que podíamos emitir esos documentos.”

Una falsa ley, supuestamente emitida por el Gobierno Revolucionario fue distribuida en casi toda Cuba por medio de sacerdotes católicos confabulados y el programa se puso en marcha. Más de quince mil niños fueron prácticamente secuestrados y muchos de ellos perdieron definitivamente el vínculo con sus padres y familiares.

María Leopoldina Grau Alsina, una de las organizadoras cubanas de Peter Pan, reclutada desde entonces por la CIA, confesaba durante una entrevista años más tarde:

“En verdad hicimos correr el rumor de que el gobierno comunista era absolutamente el dueño de los muchachos y que los padres perderían el derecho sobre los niños. Que los mandarían para Rusia (…) Era una manera de desestabilizar a gobierno. Que la gente empezara a perder fe en la Revolución (…) en la guerra todo es permitido.”30

Toda aquella maniobra criminal de guerra sicológica saltó a la luz pública cuando años más tarde fue descrita en los documen­tos desclasificados de Mangosta: Peter Pan es un crimen aún no saldado.

Hoy, cuando el mundo asiste a una colosal crisis de ideas, de economías, de políticas y, sobre todo, de los fundamentos ideológicos que lo han sostenido durante el último siglo, resulta indispensable retomar estos ejemplos para educar y formar a una nueva generación de combatientes y eso es lo que día a día hacemos en Cuba.

29 Documentos desclasificados de Mangosta: “Proyecto Cuba”.

30 Los que se fueron, libro del periodista Luis Báez, que recoge entrevistas y testimonios de personajes de la época.

Tomado del Blog La Pupila Insomne

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