Hay que quererte, Venezuela…

Después del 30 de julio —día en que el mundo pudo constatar que el bolivarianismo es una propuesta viva, que goza de consenso y cuenta con el apoyo de millones—, nada parece suceder en este enorme país según las redes sociales y los grandes medios.

No son de interés la paz lograda con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), ni los esfuerzos sociales que despliega la Revolución Bolivariana (como una campaña de vacunación, o la misión que aboga por un parto humanizado, o los planes quirúrgicos que buscan dar solución a innumerables problemas de salud, o los debates sobre economía que tienen lugar al interior de la sociedad).

Si quemaran a alguien vivo, si arrancaran rejas en una avenida céntrica del Distrito Capital, si destruyeran algún autobús, si fuerzas de la oposición intentaran tomar una unidad militar, si un helicóptero sobrevolara Caracas, las imágenes se expandirían como virus por las  redes. No resulta de interés que el país haya logrado una estabilidad desde la cual seguir apostando por el bienestar de sus hijos.

En esta hora Venezuela necesita y merece acompañamiento mundial. Una vez que no ha sido posible destruir su Revolución Bolivariana apostando por un baño de sangre entre hermanos, el imperialismo estadounidense apuesta por algo que los cubanos conocemos bien: cerco económico y financiero, pretendida asfixia mientras fuerzas de la derecha nacional e internacional se suman a esa guerra que pone énfasis en lo que muchos han dado en llamar «linchamiento mediático».

Desde Caracas se ha hecho la convocatoria a la Cumbre Mundial de solidaridad con Venezuela, a celebrarse los días 16 y 17 de septiembre próximo. El pasado 26 de agosto tuvo lugar una reunión preparatoria en la capital con vistas a la importante Cumbre, la cual contó con activistas y representantes de movimientos sociales de distintas naciones. En el salón Sucre de la Casa Amarilla (sede de la Cancillería), el vicepresidente sectorial de Desarrollo Social y de la Revolución de las Misiones, Elías Jaua Milano, recordó que su país libra hoy una de sus más importantes batallas por preservar su independencia, libertad y autodeterminación.

El precio más tangible de esa voluntad ha sido la firma por Donald Trump, el pasado 25 de agosto, de una orden ejecutiva con la cual apretar más el cuello, económica y financieramente, a la tierra de Bolívar: ahora prohíben las negociaciones de deuda nueva y capital con el Gobierno Nacional y Petróleos de Venezuela (Pdvsa), a sabiendas de que esa empresa es fundamental en la vida de los venezolanos.

Con razón, durante la reunión preparatoria de la Cumbre, el constituyente Adán Chávez expresaba a los presentes —y así fue transmitido por Venezolana de Televisión (VTV)— que el enemigo intentará «seguir arremetiendo». Eso explica «las medidas que han tomado para intentar apretar, seguir ahogándonos económicamente y sin descartar, como lo han anunciado, una intervención militar».

Adán agradeció las muestras de solidaridad y afirmó que trabajarán con intensidad en los preparativos de una Cumbre que desde ya se ha dado en llamar Todos con Venezuela. Esta cronista se aventura en afirmar que el encuentro será un gran suceso: por cómo lo prepararán los anfitriones; y porque, como expresaba en la reunión preparatoria Ernesto Villegas, ministro del Poder Popular para la Comunicación e Información (Mippci), «no es poca cosa lo que ha ocurrido».

En su criterio «hay un punto de inflexión en las declaraciones del Presidente de Estados Unidos, y luego con la orden ejecutiva que ha firmado. Es una declaración de guerra económica frente a la cual no podemos reaccionar de manera convencional. Nadie crea que hay un rinconcito donde pueda quedarse a salvo de una agresión de esa magnitud. Nosotros tenemos un pueblo muy particular, que ha resistido estoicamente con una herramienta que Chávez (…) hizo descubrir, reconocer, y cuidar entre las venezolanas y venezolanos, que es la dignidad».

Sobre los apátridas que pidieron sanciones contra su propia tierra y que han sido complacidos por el imperio, Villegas ha dicho que «frente a ese cuadro el pueblo paciente, que ha pasado dificultades inenarrables, con dignidad exige decisiones a la altura del desafío».

La Cumbre puede ser confluencia de hermanos de Nuestra América; «tendríamos la posibilidad de no estar cien por ciento de acuerdo. Pero no dejemos de querernos, porque formamos parte del mismo río histórico», ha expresado el periodista Ernesto Villegas.

Muchos, justo en esta hora, seguiremos queriendo a Venezuela. Es preciso que así sea, por la historia que la hace merecedora de tal amor; porque es un deber de hermandad; y porque en la paz de esta preciosa nación habita el equilibrio no solo del hemisferio sino también del mundo todo.

Tomado de Juventud Rebelde

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